El arte de aspirar tabaco

Apuntes de un novato

Francisco Reusser Franck

«¡Denostáis el rapé! ¡Quizás es él la causa final de la nariz humana!».

Samuel Taylor Coleridge(1)

Esa tarde de noviembre me encaminé a casa de Michel Texier, para relajarme un rato en una reunión improvisada del Smoking Garden Club. Tras los saludos protocolares de rigor me invitó y me mostró sus nuevas adquisiciones de tabacos y pipas, entre las que destacaba una novedad: había encontrado rapé de la afamada marca de tabaco para pipa Samuel Gawith Apricot (Damasco).

“¡Notable!”, como diría él. De textura muy similar a aliño completo o pimienta molida, basta una pequeña cantidad en el dorso de la palma, y luego proceder a aspirarlo, como si estuviera consumiendo sustancias alucinógenas. Un leve picor en las fosas nasales precede una sensación agradable a tabaco aromatizado que se mantiene por algunas horas tanto en el dorso de la mano como en la nariz.

La experiencia me trasladó a la Francia del siglo XVIII, aspirando tabaco como todo un aristócrata. Incluso pasadas las horas, tras haber fumado unas tres pipas, bebido las dos tazas de café que me sirvió el anfitrión y la charla amena, el aroma permanecía en mis fosas nasales. Algo que pocos pueden contar: fumar un buen habano, tabaco en pipa y consumir rapé.

Pero remontémonos al pasado. La rumorología(2) cuenta que el rapé fue un producto muy demandado entre la aristocracia española de principios del siglo antepasado. Los hombres se ausentaban algunos minutos de los grandes salones para “echar un polvo”, porque era de mala educación esnifar(3) tabaco delante de las señoras. Es una de las hipótesis sobre el origen de esta expresión cotidiana y vulgar.

Cuentan que, en ocasiones, los caballeros ponían como escusa al rapé para ausentarse y quedar con sus amantes y… echar un polvo, sexualmente hablando. Su efecto, al probarlo, es como un golpe extra de cafeína que te activa al instante y te limpia la mucosidad. Cuando eres un novato del tabaco de aspirar (ése es su nombre más comercial), sueles estornudar marrón durante un buen rato.

El rapé llegó a España a mediados del siglo XV, cuando Felipe II ordenó al médico y botánico Francisco Hernández de Boncalo traer semillas de tabaco de América para plantarlas en Toledo. Su uso por la nariz comenzó a popularizarse entre las élites y se consideró un bien de lujo cuando el embajador francés en Lisboa, Jean Nicot, lo envió a Catalina de Médici, esposa del rey Enrique II de Francia, como tratamiento para las migrañas de su hijo. Ahí quedaron rendidos porque, como todo tabaco, tiene nicotina y engancha.

Durante los siglos XVIII y XIX su uso fue una moda muy extendida entre la aristocracia europea. En Internet se lee (dando la credibilidad necesaria a la fuente) que grandes personajes como Napoleón viajaban siempre con una cajita que contenía el tabaco en polvo.

Hoy, en países como Marruecos el uso del rapé está bastante extendido, sobre todo en el norte del reino. Los taxistas que hacen el viaje a diario desde la frontera de Ceuta hasta las ciudades de Tánger y Tetuán lo esnifan para mantenerse despiertos, y en los cafetines de las medinas es habitual ver a los señores mayores combinar los sorbos del té de hierbabuena con las rayas de rapé.

Ahora, si alguien le dice que va a echar un polvo, no se quede sólo con la connotación sexual. Cuando vuelva, fíjese si tiene puntitos marrones en la nariz. Quizá, simplemente, haya ido ponerse un poco de rapé.(4)

Rapé, en francés, significa “rallado”, y fue la forma en que la aristocracia europea lo empezó a consumir. Con el tiempo se abandonó su uso medicinal para convertirse en una práctica propia de la élite. Luego comenzaron a aromatizarlo y se crearon utensilios para consumirlo, como pequeños rayadores, cucharitas para aspirarlo y exclusivas cajas de madera labrada para guardarlo.

El consumo del rapé se extendió por varios países de Europa, luego en Rusia y a mediados del siglo XVII se hizo común en la costa occidental de África, así como en China y Japón.

Echar un polvo, el origen de la expresión

De principio, cabe aclarar que si esperas encontrar un origen confirmado ciento por ciento de la expresión echar un polvo vas apañado,(5) ya que como suele ocurrir con los orígenes nada es seguro y con fuentes fiables. Entonces, vamos a contar la historia más morbosa que rodea a esta frase, tan utilizada.

En España, echar un polvo se emplea en el argot popular para referirse al acto sexual, el coito, y en algunos casos bajo ciertas connotaciones negativas o vulgares.

Al consumir este tipo de tabaco esnifado, nuestro sabio cuerpo produce una reacción defensiva para expulsar a ese agente externo. Vamos… que el acto reflejo tras inhalar el tabaco es estornudar, al igual que se tose al fumar, aunque algunos ya ni escuchen a su cuerpo quejarse.

Como podemos imaginar, esto no era bien visto en las reuniones de la “alta sociedad”, por lo que cuando les apetecía esnifar un poco de rapé se retiraban a otras habitaciones para estornudar sin transgredir las normas sociales. Un buen símil en la actualidad sería el de quienes desaparecen para consumir drogas, pues hacerlo en público no sería bien visto.

Cuando una persona se iba para poder esnifar rapé solía decir que iba a echar un polvo, o cuando alguien preguntaba por un ausente solían responderle que habría ido o se estaba echando un polvo.

De aquí vino la picaresca de la situación, ya que muchas veces se solía utilizar esa frase para justificar la ausencia durante un tiempo en una reunión, y en vez de esnifar rapé tener encuentros sexuales sin levantar sospechas. Se entiende que esto llegó a convertirse en lugar común.(6)

Entre los cientos de accesorios relacionados con el rapé podemos encontrar frasquitos, cajas de madera o metal exquisitamente adornadas, botellitas, cucharillas, aspiradores nasales, contenedores en forma de aro (para las mujeres), anillos, y gran variedad de recipientes antiguos de loza, sobre todo de China.

Si quiere fabricar rapé, consulte:

www.ancestrina.com/como-se-hace-el-rape/

www.coffinails.com/Spanish/snuff.html

www.sinchisinchi.com/es/rape-informacion/rape-como-se-hace/

Buenas esnifadas a todos.

NOTAS

(1) Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) fue un poeta, crítico y filósofo inglés, uno de los fundadores del Romanticismo junto a su amigo William Wordsworth. Sus obras más conocidas son, posiblemente, Rime of the Ancient Mariner, Kubla Khan, y Christabel.

(2) Empleo o difusión de rumores.

(3) Aspirar por la nariz cocaína u otra droga en polvo.

(4) www.elmundo.es/f5/comparte/2018/01/08/5a4d2f2922601df1678b4687.html

(5) Indicar que alguien está equivocado respecto de lo que cree o espera y se encontrará ante una situación incómoda o difícil.

(6) www.lavidacotidiana.es/el-origen-de-echar-un-polvo/

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