Tony Barrios, stallone indomable

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Por César Salinas

Se encontraban en la finca del abuelo, Redosindo di Pasquale, en Italia, entre matas de tabaco; el caballo, un stallone, daba vueltas como loco, semental brioso, indomable, que le quebró las costillas a todo mundo y que le había regalado a su nieto; entonces le dijo unas palabras que definirían su destino: “Cometí un error al comprarte ese caballo, es muy fuerte, pero te aseguro que cuando estés grande vas a dominar muchos stallones en tu vida”.

Tony Barrios tenía seis años de edad, y ese día fue uno de los más importantes de su vida porque comenzó, sin saberlo, una aventura de vida llamada Stallone Cigars, y una pasión que lo llevaría a conquistar grandes competencias de cowboys texanos.

El abuelo Di Pasquale

Es nieto de libaneses, españoles e italianos, hijo de venezolano y madre italiana, y la forma en que habla de su abuelo materno muestra el profundo cariño, respeto y agradecimiento que le tiene por mostrarle sus dos grandes pasiones: los caballos y el tabaco. Cuenta que se hacía sus puros y le vendía sus cosechas a las productoras de puros y cigarrillos.

“La relación con mi abuelo ha sido la más espiritual y amorosa que he experimentado en mi vida. Cuando lo iba a visitar salía corriendo y me tomaba en los brazos, un hombre corpulento, fuerte, alto, fue militar, estuvo en la Primera Guerra Mundial. Después migró a Venezuela y sembró tabaco acá. Le encantaba enseñarme todo”.

Cuenta que a su abuelo “se le daban” las matas de una forma espectacular, “grandes, fuertes, de calidad”, y claro, apasionado de los caballos. Recuerda esas veces en que, montado en el tractor, fumando su puro, platicaba con él somo si fuera un adulto. Fue su héroe.

En su finca de 25 hectáreas en tenía variedades oriundas de Venezuela e Italia que no eran conocidas, y de ellas sacaba las hojas para hacerse sus puros. Cuando tenía 11 años, su abuelo enfermó de cáncer, y dos años más tarde perdió la batalla.

Como muchos, cumplió con la expectativa académica, y estudió Ingeniería Mecánica, diplomado en Harvard en Economía. Y cuando volvió a Venezuela decidió que continuaría el legado Di Pasquale. La suya era sangre tabaquera, briosa, guerrera, hecha para el campo y las riendas. Comenzó con un primo, quinta generación tabacalera, juntos comenzaron a sembrar y pronto le comenzaron a vender a British American Tobacco Company, burley y virginia, lo que sigue haciendo hasta ahora.

“Eran 250 hectáreas, en San Carlos, y otra finca en Montadura, por arriba de los 700 metros, y ahí sembrábamos otra variedad. Tenía 23 o 24 años”. Un día, descubrió unos libros que dejó su abuelo con notas del abono que usaba para el tabaco, los días que capaba la planta, todo su conocimiento. “Las estudié y aprendí, y ahí está un conocimiento que prácticamente es el secreto de la familia, y que gracias a él hemos tenido cosechas increíbles”.

Amansando al stallone

Pese a que en sus fincas venezolanas siembra habano 2000 y corojo 98, y tiene una marca, TST, sin perfil de exportación. “Sin embargo, buscando precisamente exportar, me fui a Estelí a buscar mi tabaco, mi liga, porque siempre me gustó la potencia y complejidad del tabaco nicaragüense”, confiesa.

No buscaba, en un principio, ninguna marca; el viaje inició por satisfacer su paladar. Tony ha probado miles de puros, es sumamente exigente con lo que busca, con los aromas y sabores de su preferencia, un paladar exigente construido en una cultura gastronómica italiana y libanesa. Así que En 2014 llega a Nicaragua para hacer, él mismo, el puro que quería fumar.

Desde 2000 ya estaba ligando tabaco venezolano, es decir, lleva 20 años siendo blender, pero desde niño que está en los campos tabacaleros y conoce perfectamente sus secretos. “Esta combinación es la que hace a un Master Blender”, dice.

Un año después de comenzar a ligar y probar el tabaco nicaragüense y de otras regiones, decide finalmente poner manos a la obra para crear su propia marca. “Entonces muchos amigos probaron los puros que hice y les encantaron. Tengo un grupo de 12 catadores oficiales, todos sommelier, que probaron desde los primeros intentos hasta la liga final”.

Perfeccionista como es, no salió al mercado hasta enero de 2019. Tardó cinco años, “porque busqué tabacos de todas partes del mundo, más de 60 tipos. No te miento cuando te digo que ensayé 500 o 600 ligas diferentes, hasta que encontré cada perfil, cuerpo, fortaleza y perfil de sabor que estaba buscando”.

Una de las personas que fueron clave para que Stallone Cigars se volviera realidad fue su hermana Maru, apenas un año menor, quien vivió desde joven en México, y fue quien impulsó y apoyó a Tony para que iniciara su marca, para que concretara este sueño. “Porque es una gran inversión para entrar a un mercado bastante competitivo”.

Tiros de precisión

Desde 2014 no sólo comenzó con las ligas del tabaco que buscaba para satisfacer su exigente paladar; con un diplomado en Economía en Harvard, también comenzó a estudiar a las grandes marcas de cigarros en el mundo. Ha dado tiros de precisión en un mundo sumamente competitivo.

Conoció rápido y entabló amistad con grandes de la industria como Abdel J. Fernández, “quien me ha brindado mucho apoyo, aprendí mucho de él e incluso hay algunas capas y tripas que le compro a él, porque es un perfeccionista, impecable, como yo”. También es muy amigo de la familia García, de Pepín García, y muchos cubanos en Nicaragua que se dedican al tabaco”.

Gracias a estas experiencias con las grandes, medianas y pequeñas marcas es que pudo desarrollar su estrategia comercial, “pero lo más importante, lo que más me convenció de entrar al mercado: la calidad de mi puro, y que es distinto a lo común”. Eso, y la diversidad de sabores que se puede encontrar en las distintas ligas de Stallone Cigars.

“Creé seis ligas para que cada tabaco supiera diferente, y es la mejor expresión de la planta que ocupé. Cada tabaco tiene su público específico para poder abarcar todo el mercado con distintos blends para abarcar la mayor diversidad de fumadores y experiencias en una sola marca”.

Cowboy Series

A Tony se le ve montado en sus bestias magníficas en muchas fotografías, de hecho es un jinete experto que desde hace más de 15 años prueba suerte en las competencias más importantes en Texas. De esta pasión, heredada por su abuelo, nace Cowboy Series, que reúne el vitolario de Stallone Cigars.

Se trata de seis ligas distintas cuyas capas hacen alusión al color de un caballo específico. El caballo amarillo se le llama Palomino (Connecticut), por ejemplo; los demás son: Castaño (San Andrés), Alazán (Habano y Corojo), Zaino (Broadleaf) y Negro (Maduro)

El Palomino tiene una capa Connecticut de sombra originaria de Estados Unidos, tripa y capote de Nicaragua (los tabacos que usa son de Estelí, Condega, Ometepe y Jalapa), fortaleza media, muy aromático y cremoso, con notas a pimienta suave, agradable; notas dulces para acompañarlo con un buen café. El tabaco de la mañana.

El Alazán habano, cigarro que fuma Tony mientras hacemos la entrevista, tiene una capa Habano 2000 de Ecuador, capote Corojo brasileño, y tripa nicaragüense, de fortaleza media, con un perfil a lo que sabían los tabacos cubanos antiguos con notas dulces a miel y cedro, “cuando la industria del tabaco cubano tenía más calidad”.

El Alazán corojo, con capa Corojo brasileño, capote ecuatoriano y tripa nicaragüense, de fortaleza media-alta, con notas dulces y saladas, así como a frutos secos, y del que sorprende su gran cremosidad.

El Negro maduro, es el único puro que hay en la línea: Capa, capote y tripa, de Nicaragua; la primera es Habano 2000 de corte ocho y nueve, “es decir, estamos hablando de los más altos de la planta, los ligeros, gruesa, fuerte, pero muy dulce”, con notas a chocolate, a café tostado, de fortaleza media a fuerte.

El Castaño lleva una de las capas favoritas de Tony, y al parecer, de la industria en general: San Andrés, México; tripa y capote de Nicaragua, de fortaleza media a fuerte, con gran cuerpo y notas a pimienta negra, semillas de café tostado y cuero. Un cigarro complejo y agradable.

Finalmente, Zaino, el más fuerte de la línea, con tres ligeros. Hace poco un nuevo colaborador se integró a Latino Aficionado, nuestro compañero, también venezolano, Diego Urdaneta, amigo de Tony, y de quien recojo este párrafo de su primer encuentro con esta línea:

“Desde la primera calada el Zaino Broadleaf es una grosería de fuerte… de ese que te hace los ojos llorar y los mocos soltarse de la nariz. Intensísimo de pimienta y con sabores mucho más suaves a café, madera y dulce que casi quedan cubiertos completamente por la pimienta, que le acompaña una sensación áspera en la garganta también. Mi contacto con Tony Barrios es tal que le escribo inmediatamente un mensaje preguntando si el cigarro en realidad es así o si hubo algún problema, y me dice que efectivamente, el cigarro es bastante fuerte, que no es algo para fumar sin haber comido (cosa que ya había hecho) y con cautela”.

No olvidemos que el stallone es un semental. Recordemos a ese primer caballo, que le rompió las costillas a todo el mundo.

Nuevo lanzamiento

Sin querer arruinar la sorpresa, lo único que le pudimos sacar como exclusiva para la revista es que, en 2021, Tony Barrios tiene preparado lanzar una nueva serie inspirada en caballos de carreras, y que presentará en el International Premium Cigar and Pipe Retailers (IPCPR).

“Serán ligas y vitolas completamente diferentes al Cowboy Series. Serán vitolas más tradicionales y antiguas como churchill o lanceros para complementar y ampliar la ya de por sí diversa cartera de gustos de Stallone Cigars.

Edición limitada

Pero no sólo eso, para finales de 2021 Tony piensa lanzar al mercado una edición limitada a mil cajas de Stallone Cigars con tabaco que hoy lleva nueve años añejándose en barricas de roble que guardaron ron por más de 70 años, “un tabaco muy especial, de otro perfil, cajitas de 10 puros solamente, para quien aprecie lo exótico y valore los objetos de colección”.

CEO, Master Blender, publirrelacionista…

Tony Barrios es CEO, Master Blender, financiero, publirrelacionista y cuantos títulos quieran agregar de Stallone Cigars, y al mismo tiempo disfruta de sus caballos, de sus negocios en Venezuela, y el secreto, dice, es que duerme un día, y dos no. Es una “debilidad” que dice tener: querer estar y controlar todos los procesos de su fábrica, de su marca.

“La única manera en esta industria, de hacer un producto de calidad, en todos los aspectos, es que el dueño esté involucrado en todo. Tengo mis manos derechas, con más de 20 años de experiencia en Cuba, por ejemplo, y confío plenamente en ellos. Pero aún así, 70 por ciento de los puros en la fábrica se hacen bajo mi supervisión”.

Momentos duros

No todo ha sido miel sobre hojuelas, Tony ha perdido cosechas enteras, y con ello la inversión y el tiempo; la muerte de grandes aliados en el campo, en las mesas y guillotinas.

“Por ejemplo quien me enseñó a clasificar las hojas de tabaco, Don Lorenzo, quien hoy tendría 95 años, murió de cáncer, estaba casi ciego, y me enseñó a reconocer las hojas por el tacto y trabajó con nosotros toda la vida. Me hizo alguien muy fuerte para enfrentar, como venezolano, enfrentar el mundo en Nicaragua. Porque sufrí la discriminación y el despotismo de muchos, fui desprestigiado por muchos cubanos, pero muchos de ellos son mis amigos ahora y reconocieron mi trabajo”.

Un día con Tony en fábrica es que él monte la producción, pruebe los puros que se van torciendo, controle si la liga va como tiene que ir; va probando los puros que tiene en guarda para añejamiento, cómo van evolucionando para decidir en qué momento saldrán al mercado.

“Porque el añejamiento tiene su punto máximo, después de ese punto el tabaco va perdiendo fortaleza y sabor. No soy partidario de los añejamientos de décadas. El punto óptimo, por ejemplo en hoja, es de cinco años”, comenta.

En su fábrica, hay 60 parejas de torcedores, es una fábrica mediana en franco crecimiento, y pese a la pandemia de Covid-19, sigue en operación, con todas las medidas sanitarias, aunque tuvo que reducir a 30 parejas por día, a quienes se les brindó todos sus insumos de protección.

“Afortunadamente tengo poco más de año y medio con una gran producción y cuento con un lote importante en la cámara de refrigeración en Nicaragua, que tiene una capacidad de un millón 600 mil cigarros, y que los primeros 100 mil están en su punto y pronto los enviaremos a nuestra bodega en Miami para comenzar a distribuir”.

Hoy, lo que sembró Don Redosindo di Pasquale en su nieto a los seis años, produce hasta 30 mil puros diarios en Tabacalera La Perla. Se venden en Estados Unidos y se está en pláticas para introducirlos a toda Europa, así en Líbano, pues actualmente ya se consiguen en tiendas de Alemania e Italia. Se encuentran por supuesto en muchas tiendas de Venezuela, y piensa pronto introducirlos en Chile.

Para Tony nada es imposible, todo sueño es alcanzable si se tiene voluntad y perseverancia. Como cuando se propuso, en 2007, competir como jinete en competencias de Texas, y en tan sólo dos años, quedar en quinto lugar, y más tarde, alcanzar el primer lugar con una yegua a la que nadie le tenía fe.

Su lema define perfectamente quién es Tony Barrios, y qué tan grande llegará a ser Stallone Cigars: “Ligado desde el corazón para que lo fumes con el alma”.

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