El nuevo momento del tequila

De espíritus y humos

Manolo Santiago

No sé usted pero en lo personal adoro las sorpresas, permítame le anticipo: jamás he pensado en que no me puede sorprender algo, un tabaco, un destilado, un licor, ¡un trago, caramba!, siempre me encuentro con la mente y sobre todo con el paladar dispuesto; fue cuando un buen día, en un gran evento en San Miguel de Allende, me di a la tarea de investigar un poco de lo que se exponía en esa ocasión, además de grandes mezcales, grandes rones, vinos y cócteles, me vi con unos estupendos tequilas. 

Esto me puso a pensar en la gran etapa del tequila premium, super premium, hiper premium y demás cosas que se irán desarrollando, todo conforme la mercadotecnia nos siga permitiendo. Pero esa explosión de grandes paladares, grandes empresarios y ¡más! llegamos a una época sin duda de oro, ¿o de ambhar? Precisamente, mi estimado lector, conocí un gran tequila llamado Ambhar, que como una bella postal de película, me robó la mirada esa libélula que adorna el frente de la gran botella curvilínea, coronada por un tapón precioso. Entre ademanes inmediatamente me dispuse a testear varios tequilas de la marca, dando un tremendo paseo por su expresión en tequila blanco, reposado, añejo y cristalino, “cristalilno”, que si bien no está inventando el hilo negro, sí me ha mostrado una gran cara de esta ya usada expresión, pero esa es una grata sorpresa que platicaremos otro día.

Hoy llega a las manos de un servidor la expresión de este tequila extra añejo, protegido en un gran cofre negro con candado orgulloso y mostrando levemente lo que en su interior se resguarda. Elaborado en la zona alteña de Jalisco, donde sus jimadores buscan un agave de entre siete y ocho años de edad para poder ser utilizados en este ilustre tequila ultra premium, hecho en pequeños lotes, a la antigua usanza, y adornado con esta bella imagen de la libélula, que conforme a sus creadores, es el guardián de los campos de agave y la presumen en varias oportunidades: el sello al frente, el tapón y por supuesto la medalla que cuelga orgullosa del cuello de la botella. Pero no estamos más para hablar del empaque, sino de sus interiores.

Ambhar tequila extra añejo, reposado en barricas exwhiskey durante cinco años, así es, lo ha leído bien, cinco años. Elaborado con agaves de entre siete y ocho años de edad a la vieja escuela, con 40 grados de volumen alcohólico, aquí le comparto mi experiencia:

CARÁCTER

Sedoso, ligero y dulce. Franco y estupendo en nariz, boca y retrogusto.

COLOR

Ámbar por supuesto, con luces paja y sombras ligeramente cobrizas.

NARIZ

De entrada dulce, delicado y nada de astringencia. Inicio fresco, le recordará a flores blancas, inmediatamente presenta esa sensación de lluvia, en mi tierra (Jalisco) se le llama tierra mojada, para los letrados en el tema “petricor”. Y de fondo una caricia de agave cocido estupenda, despidiendo el aroma con un dulce aroma a maple y vainilla que sin duda es un reflejo del alma de la barrica que lo vio madurar.

PALADAR

Este tequila le advierte que requiere una copa para que se respete y se rinda el tributo que exige todo ese tiempo de trabajo en este gran espirituoso. Al primer sorbo, detectará una calidez sumado a la gloriosa sensación aterciopelada, se siente por supuesto esos 40 grados de alcohol, pero no me malinterprete, de una manera grata. En cuanto al sabor de entrada dulce predominante, pasando a un sincero amargor final. Sin duda un destilado totalmente honesto en el que se encontrará con notas como la vainilla y el maple, confirmándose la nariz del trago.

FINAL

Disfrute la entrada de este tequila, así como toda la experiencia que lo hará pasar hasta su agradable y cálido final. Sus caracteres organolépticos muy apreciables son el agave cocido y termina ligeramente amaderado, impaciente por el trago siguiente. 

MOOD

Este tequila lo hará entrar en un modo muy de dama o caballero, de esos sentados en grandes salones bulliciosos, para compartir anécdotas y encender un buen tabaco. Disfrute este tequila a temperatura ambiente, servido en una copa, para disfrutar su interesante aroma y su gran sabor.

PAIRING

No es necesario ir muy lejos, tendrá resuelta la vida si tiene lo siguiente a la mano: de México un Cuchillo Parado de Casa 1910; Avo Heritage Robusto, Sobremesa Cervantes Fino, Romeo y Julieta Churchil o bien un Arturo Fuente Opus 20th Aniversario.

Pruébelo y me dice qué opina.

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