Arturo, Art García Chevreuil, ¡DE REGRESO!

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Alberto Arizmendi

Tras un litigio comercial prolongado, desgastante y costoso frente a una empresa gigante, Art García concluye que para ganar una guerra no importa perder una batalla. Y ahora no sólo está de regreso con sus marcas Segovias de Estelí en Estados Unidos y Antigua Estelí para el resto del mundo, sino que en junio pasado echó a andar su propia fábrica, instalada en Estelí, Nicaragua, con la que a partir de enero “el cielo es el límite”.

Todo lo que pasó le abona en experiencia, en sabiduría. Es el Know How para no cometer errores y mantener un pensamiento positivo enfocado no únicamente en un nicho de mercado, sino en el nivel internacional: “la idea es cambiar el juego y proteger mi legado”.

Cierto es que se trató de una lucha desigual, como la de David contra Goliat, en este caso de un productor pequeño frente al embate de un emporio, y por ello muchos creyeron que estaba derrotado. Pero se equivocaron. En contraparte, recibió también incontables muestras de apoyo y cariño, incluso de personas del gremio y de consumidores, quienes demandaban sus productos.

Al final, bastó cambiar una palabra para conservar la esencia de su empresa, la Tabacalera Segovias de Estelí, S.A. “Y sobre el caso no diré más”, advierte.

TOTALMENTE LATINO

Originario de San Diego, California, Arturo Art García Chevreuil tiene ascendencia latina y europea, pero sobre todo es mexicano, porque incluso los Chevreuil –familia de tradición militar–, se establecieron en México durante la primera mitad del siglo XIX. De la línea paterna heredó el espíritu tabacalero.

Sus padres nacieron en Tijuana, donde él creció hasta los 12 años, cuando se mudaron a Los Ángeles, California. Fue en la frontera donde gracias al movimiento de los TJ’s, encabezado por algunos artistas que con el tiempo se volverían famosos, se topó con

su primera pasión: la música. Poco después, en su cumpleaños 15, encontró la segunda: el tabaco, los puros, llevado de la mano de su abuelo.

Fue cantante profesional durante casi una década, y luego, ejecutivo de la industria musical. Recuerda que en 2005 ya tenía la ilusión de crear una tabacalera para honrar las memorias de su abuelo y bisabuelo, pero “no estaba preparado financieramente”. Así que antes de entrar a este negocio comenzó con otras empresas: “siempre preferí ser mi propio jefe”.

LAS GRANDES LIGAS

Como hacer un puro propio o tu propia liga no es barato, cuando Art García tuvo la posibilidad económica comenzó a buscar dónde plantar su bandera. Así que recorrió Costa Rica, México y la República Dominicana, pero cuando llegó a Nicaragua –además de grandes amigos– descubrió una escuela, un estilo particular. No en balde la cultura del tabaco en Estelí pervive desde hace casi tres siglos.

“No hice puros, pero comencé a trabajar en las fincas, en las casas de curado que aquí llamamos galeras. Me puse a colgar el tabaco, a curar, mover y cuidar la temperatura de los pilones”, recuerda. Y aunque en este negocio nunca se deja de aprender, en la fábrica observó todos los procesos, de principio a fin, antes de producir.

Pidió que le permitieran hacer una liga. Cuenta que “pagaba dos dólares por puro”, y con la intención de lanzar su marca comenzó a promocionar Antigua Estelí en 2015. Soltó el nombre de la empresa en el International Premium Cigar & Pipe Retailers (IPCPR) – ahora PCA– celebrado en Nueva Orleans, EE.UU., aunque sin puros, cajas ni anillos: “No tenía tabacos, pero tenía ligas”, ríe.

En el evento, por pura suerte, lo pusieron en un pabellón vecino al de Padrón Cigars. Art García cuenta que don Orlando Padrón, “una verdadera leyenda de los puros, que en paz descanse”, vino al stand y le dijo:

–Ustedes no tienen cigarros. –No, señor –respondió Art–, pero le ofrezco un cafecito. –Espéreme –contestó don Orlando–, quien se fue unos momentos y regresó con unas piezas de Dámaso, el puro que su empresa presentó durante ese evento, para que fumaran durante el fin de semana.

Total, que don Orlando se sentó a tomar café y platicó un par de horas con los de Antigua Estelí: “Me estaba enseñando el negocio –rememora Art–. De algún modo me apadrinó con sus consejos, y cuando vine a Nicaragua compartí tiempo con él. Desafortunadamente falleció dos años después”.

Hizo algunas ventas a partir de 2015, pero comenzó a trabajar la liga de sus Segovias luego de tres años, con el proceso que aprendió en Nicaragua: “Añejar 30, 60, 90 días, y si no te gusta completamente, hacer cambios”. Tras algunos meses, antes de terminar el año, se dio por satisfecho. “Estaban riquísimos”. Era momento de soltarlos al mercado.

EL AÑO MARAVILLOSO

Los puros que salieron a la venta en junio de 2019 llevaban como punta de lanza la producción de 3 mil cajas en una fábrica, pero con el personal de Art García. La tripa fue totalmente Nicaragua, pero al ser mexicano eligió una capa de tabaco Negro San Andrés: quería introducir un puro nicaragüense con tabaco mexicano, aunque “de mi estilo… Ni tan fuerte ni tan ligero: al punto”.

Ofreció entonces cuatro vitolas: Robusto Maduro, Semi Box Press

Toro Maduro, Torpedo Habano Oscuro y Robusto Habano Oscuro, los dos últimos de una liga con tabacos de Nicaragua, con lo que pudo ampliar la oferta con sabores y fortalezas totalmente diferentes.

Presentó Segovias en el último IPCPR, celebrado en Las Vegas, Nevada, donde obtuvo el Premio al Pequeño Expositor. Vino luego su clasificación como uno de los

primeros 12, entre los 25 mejores puros de la revista Cigar Journal.

Vender en los Estados Unidos no fue fácil, pero con perseverancia y energía logró llegar a muchas tiendas para que ofrecieran los productos de Antigua Estelí, que tras los premios y reconocimientos cobraron fama. Para entonces prácticamente los estaban esperando, y de ahí la distribución se extendió hacia Europa, Asia y África.

Pero luego vinieron los problemas y en 2020 debió parar un tiempo. La pandemia de la Covid-19 complicó la situación, hasta que las aguas volvieron nuevamente a su cauce.

INSTALAR UNA FÁBRICA

Gracias a su amigo y socio Mac Donald Salcido Jr. y otras personas que también son parte de la empresa, en junio pasado logró echar a andar la fábrica en el cen-  tro de Estelí, Nicaragua, a una cuadra de la carretera panamericana. Se trata de un establecimiento bien puesto, con todas las de la ley, que paga impuestos y ofrece a su personal servicio médico y prestaciones como vaca- ciones y aguinaldos. Así se inauguró, sin duda, una etapa nueva.

Gracias a sus aprendizajes anteriores, Art García tenía claro cómo instalar una fábrica y comenzó a concretar el proyecto desde principios de año, “porque tardas seis, siete meses en organizarte bien”.

Pudo llegar al país cuando algunas aerolíneas volvieron a trabajar y entonces se dedicó a buscar un local e integrar al equipo con personas que conoce desde hace muchos años, como Omar Rodríguez, autor del libro Cigars Makers of Nicaragua, su gerente general. “Tenemos aquí 25 empleados y todo lo que se necesita para producir buenos tabacos, desde el Blend Master”.

Refiere, orgulloso, que muchas cosas se construyeron en la propia fábrica: “Hicimos aquí las mesas de producción, de despalillo, el almacén… El cuarto frío es uno de nuestros mayores aciertos, todo de cedro real. Pusimos lo máximo, de las mayores calidades, porque lo hacemos de la manera correcta”.

También restableció sus relaciones con distribuidores del mejor tabaco y se hizo de un buen inventario que le permite conservar en el cuarto frío más de 100 mil puros premium. Y sigue sumando lotes de capas Negro San Andrés y Ecuador, “que está tremenda”, de forma tal que asegura: “Si mis tabacos anteriores estaban buenos, éstos son más ricos”.

En este momento tienen capacidad para elaborar 500 mil puros al año. Pero se van a expandir al duplicar sus mesas de producción y su número de boncheros y roleras (os), o torcedoras (es). La meta en 2022 es llegar a un millón de unidades.

En estas condiciones, como empresa se pueden crear ligas nuevas,

pero de momento se enfocarán en reforzar la línea de Segovias con otras vitolas. Luego podrán lanzar al mercado tres tabacos nuevos con Segovias de Estelí en Estados Unidos y Antigua Estelí en los demás países. APUESTA POR MÉXICO Cuando la pandemia empezó todo el mundo estaba asustado, pero se vendieron más puros que antes, pues solamente Nicaragua exportó millones a Estados Unidos – afirma Art García–, quien considera que el mercado mexicano del tabaco vive un nuevo boom y va a crecer, se abrirá.

Por eso considera fundamental enseñar a la gente que fumar puro no te mata de cáncer: “Pienso que ahorita en México hay muchas personas que se están educando en lo que es un buen tabaco y es cosa de decirle al consumidor cómo fumar bien, cómo acompañar la experiencia con una bebida. Por ejemplo un café, un ron, una cerveza, un martini o un tequila añejado.

“Yo voy a apoyar a México –continúa–, quiero comprar tierras en San Andrés Tuxtla, Veracruz, porque sé que esta industria va a crecer. ¿Y cómo no?, si allá nuestros compatriotas tienen la mejor capa del mundo. Mi deseo es que esta empresa dure cien años, y que mis hijos y nietos continúen con la tradición, que no muera…”.

De hecho, con su producción actual busca entrar a este mercado. Está en pláticas con algunos distribuidores mexicanos y podría abrir una filial en el país, donde ya tiene registrada una marca de tequila y la de tabacos: “Necesito a personas serias que quieran trabajar con nosotros y no sólo compren puros. El año entrante quiero vender medio millón de unidades y estar en todos los estantes, desde Tijuana hasta Chiapas. Eso requiere de mucha pasión, dedicación y esfuerzo”. SALVADO POR UN SUEÑO Durante el proceso de la demanda hubo momentos de mucho estrés, pero especialmente un día, en que para olvidar decidió irse a dormir. “Y de repente –relata–, en la madrugada, alguien toca la puerta de mi cuarto. Me levanté, dormido, sin saber qué pasaba, porque en casa no había alguien más, estaba solo.

“Entonces abro la puerta, miro una luz y aparece mi abuelo. ¿Abuelo, usted qué hace aquí?, le dije, ¡Hola..! No tenía palabras, porque la última vez que lo miré tenía yo 15 años.

“Y dice mi abuelo: ‘Hijo, ven p’acá. No hay mucho tiempo’. Se dio la vuelta y lo seguí hasta la cocina. Tomó una taza, sirvió café y luego tomó un puro de mi humidor. Salió al patio de fumar, se sentó, cortó el tabaco, me lo encendió y también me dio el café.

“Yo no sabía qué hacer, aunque si lo pienso ahora hubiera querido preguntarle todo tipo de cosas… Entonces solamente me dijo: ‘Atacaron a tu Rey, pero la Reina

de ellos está descubierta’. Luego se levantó, cruzó la puerta y desperté. ¿Qué acaba de pasar aquí..?

“Hoy te digo que ese sueño me salvó la empresa, pues el nombre de Antigua Estelí sigue en la mayor parte del mundo y pronto estará en países como Dubai, Tailandia y México. Con Segovias de Estelí volveremos a Estados Unidos para fines de diciembre o principios de enero”.

Entonces, concluye, cuando eso pasó decidió seguir luchando por lo que más ama: el tabaco. Ahora le sobran razones, pues de su fábrica depende directamente el sustento de al menos 25 familias nicaragüenses y de muchos otros que ayudan o participan de las ventas alrededor del mundo, para quienes la tabacalera significa también esperanza.

Si soñar es dejarte llevar por tus aspiraciones e ideales, Art García es, sin duda, un soñador. Pero también un luchador que, a pesar de las adversidades, se mantiene siempre en pie hasta lograr su cometido. Porque habría que preguntarse si el propósito de la vida no es precisamente ése: convertir los sueños en realidades.

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