Tabaco en las venas

Haciendo Amigos

Por Fernando Sanfiel*

Heredero de una tradición añeja en el mundo del tabaco, Luis Felipe Vargas relanza la marca que durante casi un siglo se ha reconocido por dar nombre a los mejores cigarros puros de Europa. Con visión de futuro, asume el reto de recuperar los estándares que caracterizaron a la producción palmera y convertir piezas realmente buenas en extraordinarias.

El producto insignia es Vargas Connecticut, un cigarro premium hecho totalmente a mano con tripas largas de tabaco palmero, cubano y brasileño, encapado con hojas Connecticut seleccionadas estrictamente y añejado en cámaras de cedro. De fortaleza media a fuerte, posee un tiro constante y homogéneo, así como un sabor que sorprende al mejor fumador.

Las cualidades de los Tabacos Vargas tienen por base la artesanía total, que inicia con el cultivo del tabaco palmero en sus propias plantaciones. Como dato anecdótico, cada puro pasa por 46 personas hasta culminar su elaboración. No llevan química alguna ni tampoco papel de fumar u homogeneizado.

Sus distintas vitolas, reconocidas en el nivel premium se venden también en países como Estados Unidos de América, Alemania, Francia, Canadá, Suiza, Australia y Japón, por mencionar algunos.

En la actualidad, lo que fuera la fábrica o tabaquería de la antigua lonja dio paso a instalaciones más grandes y modernas donde trabajan más de 70 especialistas, reconocidos como Artesanos de Honor por el Gobierno Autónomo de Canarias. Por cierto, el único diploma concedido en esta modalidad hasta la fecha.

La historia habla por sí

Enrique Vargas de Paz abrió su chinchal en la avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma en 1925, donde trabajó con su hermano Felipe. En 1984 la marca pasó a los hijos de don Enrique y la producción se trasladó a la calle Baltasar Martín número 83, con instalaciones más amplias que permitieron satisfacer la demanda creciente de sus cigarros puros.

En 1947 salieron al mercado con La Criolla y tres años después comercializaron Tabacos Vargas en conjunto con la marca La Mía. En 1972 se enfocaron en Puros Peña y Teneguía, haciendo referencia al volcán que hizo erupción en la Isla el 21 de octubre de 1971, y para 1993 se habían sumado las marcas Marqués de La Palma y Monte Palma, como resultado de acciones comerciales de expansión.

Tabacos Vargas es propietaria de 15 marcas más, que marcaron diferentes etapas de producción y calidades de cada época, entre ellas Hacienda, Don Anselmo, Don Cuco, Don Román, Don Tito, Flor Canaria, Flor de Juan López y Gran Heraldo, que llegaron a los más lejanos rincones del mundo.

Estas, entre otras joyas inéditas de las que se tiene poca información, pues se supone que fueron ediciones especiales conmemorativas para eventos. Ejemplo de ello son Macarena, en una edición de la vitola Lonsdale, y Marqués de La Palma, con una Corona.

Aún hoy es posible encontrar, perdidos en estancos y cavas, ejemplares de aquellas piezas históricas de la tabaquería palmera.

En el mundo del tabaco, Vargas fue galardonado hasta en tres ocasiones consecutivas y reconocido por los entendidos como uno de los mejores mezcladores del mundo, como lo consignó la prestigiosa revista estadounidense Tobacconist, que por primera vez rindió homenaje a un fabricante en su portada.

Prueba de la calidad de sus productos es que la Casa Real Española eligió los Puros Vargas de entre 18 muestras de las mejores marcas del mundo, y que uno de los clientes más distinguidos de la casa fuera Winston Churchill, quien dio nombre a uno de sus puros durante la visita que realizó a La Palma en 1959, en compañía de Aristóteles Onassis.

Entre otras personalidades de la actualidad que les distinguen con su preferencia figuran don José María Aznar y don Felipe González.

Periodo de transición

La dinámica de creación de marcas y expansión de la empresa hacia nuevos mercados o por demanda de los promotores no paró durante medio siglo, hasta 2005, cuando la marca y sus instalaciones se vendieron Kadim Nasser. La nueva administración mantuvo al personal, pero al limitarse a productos mecanizados o semi mecanizados, se vio obligada a parar operaciones apenas nueve años después, en 2014.

Luis Felipe, el tabaquero

Luis Felipe Vargas es hijo de Felipe Vargas y sobrino de don Enrique; por tanto, primo en primera línea de los hermanos Enrique y Carlos. Por ello atesora todo el peso y sabiduría de la tradición familiar: lleva al tabaco en sus venas.

Desde pequeño ayudaba a su padre en la trasera de la venta en la elaboración de los puros que junto con su madre, doña Carmen, se afanaban en elaborar. Eran los famosos “matahambre”, los populares Petit-Cetros que durante las décadas de los cuarenta y cincuenta muchas familias fabricaban para su venta en bares y comercios, como una forma de complementar las rentas y ganarse la comida.

– ¿Por qué recuperar la marca Vargas ahora?

– Llevo años pensando en la desaparición de la marca familiar y sus consecuencias. Soy un apasionado de este mundo del puro y fumador por más de 20 años. Después de madurar mucho la idea y contando con tu ayuda inestimable, Fernando, asumí el reto de relanzarla. Aunque ahora te cuento mucho de lo que ya sabes en este papel de entrevistado.

Sin duda tenía la motivación necesaria para abordar el asunto con seriedad y acercarme a Haciendo Amigos para renovar y ampliar mis conocimientos, así como desarrollar este proyecto con más garantías. Ustedes me propusieron la total innovación y rememoración de olores y sabores de la famosa liga Vargas.

La liga del nuevo Vargas Premium Cigars busca recuperar la conformación original, de 1950, con tabaco palmero, cubano y brasileño, Java y Sumatra. La idea es aportar una mayor intensidad de aromas y sabores, asequibles en el mercado actual, potenciándolo con las variedades Breña y Pelo de Oro cosechadas en la isla.

Aunque las procedencias son similares, se opta por Indonesia para dar el toque especiado antiguo Java y Sumatra, respetando capas de procedencia cubana (Habano Ecuador), y se sustituye las tripas brasileñas por Piloto cubano cosechado en la República Dominicana y ligero de Colombia.

Tiene protagonismo especial la aportación del tabaco Breña y Pelo de Oro, que añadido en mayor porcentaje y por la evolución de estas variedades desde sus originarias, de casi 100 años, aportan una personalidad más palmera a la ligada 2021.

– ¿Cuál es la selección de vitolas para el lanzamiento de la marca?

– Barajamos diferentes opciones y formatos para la primera edición, pero nos inclinamos hacia los formatos más comerciales, con una novedad: un Gran Toro, para valorar su aceptación entre los fumadores de los grandes cepos. Así que la nueva edición consta de sólo las tres vitolas que seleccionaste para Vargas:

Robusto: 120 mm, Cepo 50.

Pirámide: 147 mm, Cepo 50.

Gran Toro: 150 mm, Cepo 56.

No dejamos de valorar que en un futuro próximo podríamos incorporar al catálogo más vitolas, incluyendo algún formato de tripa corta.

La propuesta de comercialización se adapta lo más posible a las tendencias actuales de los mercados, desde el formato individual, caja de cinco unidades o caja de degustación, que contiene todas las vitolas. La idea es permitir que cada fumador seleccione su compra personalizada, sin restricción de formato.

Respeto por la tradición

En la habilitación funden la tradición y algunos detalles novedosos que permiten conservar las raíces de la marca Vargas. A la anilla original se incorpora el escudo de armas de la familia, pero predomina su color azul, añadiendo un cintillo con la inscripción del producto premium y una marca de agua con la mención de su origen y factura.

La leyenda Hecho a Mano es un sello indeleble de la calidad del producto, elaborado por torcedores de primera categoría. También se incorpora, en la unión de pegado, una solapilla para la cómoda retirada de la anilla y así evitar su influencia en la fumada, y relieves en oro enmarcan y realzan el conjunto, otorgando un valor mayor para la conservación del distintivo litográfico.

La caja de empaque es una réplica de la histórica edición Macarena, de la que se recupera su formato y color verde oliva. A la inclusión de las advertencias legales se incorpora un código QR con la descripción de cada tabaco y recomendaciones para su conservación y consumo, así como información de contacto para la atención de los consumidores.

– ¿Qué retos debieron superar para llegar a este producto?

– Entre otros retos, como obtener una liga compensada que respetara los valores de la original Vargas, estaba desaparecer los hándicaps que se asocian a las labores palmeras: la falta de reposo y la rotura de los estándares de calidad de antaño.

Por este motivo he querido ofrecer un plus de calidad al fumador, asumiendo los estándares de tabaqueros de prestigio: el paso por cámara es irrenunciable y el reposo en armario de cedro es otra de las características que diferenciarán a nuestros tabacos del resto.

Ofertamos un reposo mínimo de tres meses y de hasta cinco meses con reserva de vitola, que a petición del fumador pueden extenderse hasta un año. Conservando piezas realmente buenas las convertiremos en extraordinarias y dejarán ver su diferencia en cada fumada.

Los test hechos por Fernando han sido la herramienta principal para tomar decisiones con calma, tomando los tiempos que el tabaco requería. Uno de los parámetros para garantizar la excelencia en el torcido son los pesos, que dan prieto y fluidez al tiro. A ello sumamos el reposo, para que nuestros puros lleguen al fumador en condiciones óptimas.

Todo ello me hace sentir muy orgulloso de poder ofrecerles los tabacos Vargas con lo mejor de su tradición y muchas novedades. Tengo la firme intención de preservar los estándares más altos en la producción de mis tabacos, de lo que me encargo personalmente: Precisión y exigencia que serán garantía de fumadas excelentes, sin sorpresa alguna.

Espero haber acertado y que la marca Vargas sea nuevamente una referencia de la producción palmera y mundial del tabaco; otro sueño que espero sea realidad en estos meses próximos.

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí