Si te gustan las listas, esta lista no es para ti (pero debería serlo)

Ron, humo y tabaco

Diego Urdaneta

Soy venezolano. En Venezuela hacemos ron. Ron del bueno, y bastante. Hay quienes dicen que es el mejor ron del mundo, aunque yo no sigo esa línea. Para mí es de los mejores del mundo, pero es que hay muchos tipos de ron y en Venezuela nos especializamos en un tipo específico y en ese sí somos buenos. 

Sin embargo, en Venezuela hemos sido grandes consumidores de whisky escocés también. En cuanto a eso, siempre me ha llamado la atención que a la hora de elegir un whisky, las razones suelen ser sabor y precio. Pero a la hora de elegir un ron, las razones han sido meramente precio versus el whisky, y desde hace unos años, los premios que han ganado. Todos estos premios son internacionales, claro. 

Hace unos meses Santa Teresa y Calazán (dos rones venezolanos) ganaron uno que otro premio internacional y eso le ha servido para anunciarlo por todas sus redes sociales e incluso incitar a varios tomadores a que los compren, precisamente porque ganaron premios. Pero también ha llevado a otras personas a denigrar a quien prefiere otro ron, que no ha ganado premios y que, por tanto, carece de fama. 

Casualmente también, hace cosa de un mes, un ron venezolano fue el ron más premiado en un certamen llamado Luxury Masters, el cual luego de revisar un poco, me di cuenta que fue el único ron venezolano inscrito y en el que ni siquiera se probaba el ron a manera de cata. Esto me llevó a pensar no solo en las medallas y premios que pueda ganar un ron, sino también a cómo llega a una premiación. 

Como coleccionista de experiencias y sabores, confieso que me encantan las listas. Me la paso haciendo listas, leyendo listas, buscando listas, coleccionando listas, e incluso a veces hago listas de listas, entre las que tengo algunas preferidas y tengo una lista de las 10 mejores listas y las 10 peores listas. Pero siempre tengo en cuenta que, aunque esto de las listas es una tontería, nada evita que las lea. 

Pero, las listas hay que tomarlas con precaución y como prueba de ello está la sección de comentarios de cualquier artículo sobre listas de algo, en donde siempre hay personas dolidas porque no hiciste tal o cual mención. Pero dejemos de hablar en abstracto y comencemos a hablar directamente de lo que da nombre a esta sección y que tiene mayor relación con los destilados en general, pero que yo adapté directamente al ron. 

Para el simple propósito de diferenciar las listas, he ideado un sistema tan sencillo como general que separa las listas en los siguientes renglones: 

  • Listas de revistas
  • Listas de ganadores
  • Listas de bloggers
  • Otras listas

Listas de revistas

Este tipo de listas suelen ser creadas por gente que tiene poco o ningún conocimiento o importancia dentro del mundo del ron, o del tabaco o del mercado cuya lista están creando. Tampoco contribuyen a ese mercado, no participan de él y, en muchos casos, no lo consumen. Si haces una búsqueda del autor dentro del sitio en el que escriben posiblemente veas que escribió un artículo sobre ron, pero otro sobre juguetes de los 80, otro sobre el papel de Argentina en la Segunda Guerra Mundial y otro sobre el clima citadino en otoño. En la mayoría de los casos simplemente trabajan para una revista que se autodenomina como perteneciente al estilo de placeres (o algo más general), bebidas, temas culinarios o embajadores de marca que buscan generar tráfico a su página mencionando los productos y marcas más destacadas, al más crudo estilo de explotación de SEO. Estas listas existen y son posiblemente las más abundantes, así que es difícil obviarlas, especialmente cuando amigos y familiares que saben tanto o menos que estos “periodistas” nos comparten estas noticias porque saben que nos gusta leer sobre ello. 

El origen de estas listas es diverso; algunas son pagadas por las empresas que aparecen en ellas y otras simplemente buscan que las marcas los reconozcan, aunque el crecimiento de estos es más orgánico. Pero el hecho es que todas carecen de credibilidad y para muestra puedes buscar en Google una lista de los 10 mejores rones y te sorprenderá la gran variedad de opciones, que casi siempre van a ser las más comerciales, así como fuentes, que incluyen Huffpost, Uproxx, Mashable y demás portales de todo. Adicionalmente, seguramente veas publicaciones de una página que aparecen en otra, para buscar generar más backlinks y tráfico conjunto. 

Cualquier lista de los “10 mejores rones” o tabacos, o whiskies, o lo que sea que se ponga de moda puede ser creada simplemente por quien lo está escribiendo que va a su licorería local y compra 10 rones que le llaman la atención y sin conocimiento alguno los enumera. Incluso, en muchos casos vas a ver listas de estas que favorecen los rones ingleses, o los agrícolas o los sudamericanos, como si no existieran otros, y esto sucede cuando quien los escribe simplemente no tiene acceso a otros rones y el artículo no describe las limitantes del autor. Curiosamente, creo que cualquier artículo al respecto debería mencionar esas limitantes. Por ejemplo, en Venezuela el mercado local de ron carece de producto alguno de otro país, a menos que consideres Zacapa 23 como el único representante. Ergo, una lista que yo pudiese crear a partir de lo que está disponible sería 90 por ciento rones venezolanos. 

La razón principal de la peligrosidad de estas listas es que muchas buscan educar al consumidor, pero no lo hacen en lo absoluto. Simplemente presentan información sin contexto, tratando de reducir un tema complejo en un texto minúsculo para generar tráfico. Por tanto, tratan de quedar como una autoridad sin serlo ni ganárselo. En muchos casos no queda claro siquiera si han probado el producto que enlistan o si simplemente están copiando y pegando el texto que mercadeo les envió. Pero su popularidad y la tendencia a aparecer en cualquier búsqueda es lo que las hace más peligrosas, más aún porque las personas que normalmente confían en estas listas igualmente carecen de criterio. 

Es por eso que tanta gente denigra al ron, porque los que se marcan como expertos no saben nada del tema y siguen generando tráfico y contenido regular que es leído por personas que saben más o menos lo mismo y quieren aprender. 

Quizá lo más importante o lo que más vale la pena destacar de estas listas es que en la mayoría de los casos no es conocimiento lo que quieren impartir, sino vender clics. Por lo tanto, la información es irrelevante. Por lo que si revisas esas listas regularmente vas a ver que de un mes al otro el paladar de este “experto” varía notablemente. 

Mi recomendación para los lectores de estas listas es que las sigan leyendo, pero siempre con un ojo crítico y algo de cinismo y no las vean como algo más que simple entretenimiento. 

Listas de ganadores

Una mejor referencia de la calidad en las listas es aquella en que la fuente ha probado el producto o se basa en la opinión de otras personas que lo han probado, o que han ganado medallas y premios. Son estos premios y galardones los que influencian muchas de las compras, y así ha sido desde hace más de un siglo, sobre todo porque justifica el gasto para muchos consumidores. Dentro de estas listas hay dos variaciones: 

  • Listas creadas por algún instituto, sociedad u organización que supuestamente representa destilados (o rones solamente).

Desde un punto de vista teórico, estas son buenas listas. Tienen opinión y participación de distintos expertos en la materia, de la industria y críticos que se juntan para darle puntuaciones a rones. Además, hacen las catas a ciegas dentro de cada categoría y le dan puntuaciones a cada producto, que luego son sumadas o promediadas. Es difícil no admirarlos.

Con esto no quiero decir que sea lo mejor o que me tomen un tono sarcástico en el tema, porque sí quiero enfatizar que tiene sus límites que debemos reconocer. Para empezar, ¿qué exactamente está ganando cada ‘ganador’? Si el Santa Teresa 1796 gana doble oro en su categoría y en general, deberíamos considerar: 

  • ¿En qué categoría está compitiendo?
  • ¿Contra cuáles otros productos está compitiendo? ¿Cuántos eran? ¿Cuántos de los nominados ganaron algo? ¿Cuántos rones había por país?
  • Si ganó doble medalla, ¿cuál ganó una sola? ¿Cuál ganó plata?
  • ¿Había que pagar para inscribir al ron en la competencia?
  • ¿Cuáles marcas conocidas entraron en la competencia y cuáles no?
  • ¿Bajo qué condiciones se llevaron a cabo las catas, en dónde, en cuánto tiempo?
  • ¿Quiénes eran los jueces?

Claramente un consumidor promedio no puede saber todo esto, ni saber qué exactamente es lo que está premiando el concurso (estándares de calidad, sabores, premio general, maduración, etc.) ni qué tan importante es ese concurso en el universo mundial de concursos. En un mundo en donde los memes y los chistes son noticia, lo único que la gente ve y digiere son resúmenes de resúmenes de titulares, clickbait y una apuesta constante al ganador seguro, seguido de una incredulidad y una obviedad de que ha habido trampa cuando ese seguro no gana. Además, no se va más allá. Una prueba fehaciente de ello es cuando Foursquare gana algo y cuando no. 

  • Ganadores de medallas en festivales basados en las decisiones del panel de jueces.

En estos, los organizadores del festival crean una lista de premios otorgados basados en las puntuaciones recibidas por un panel de catadores que trabajan juntos durante varios días, probando todos los rones. Sus intenciones son buenas y los jueces son respetables y los resultados son útiles para que el consumidor tome decisiones más informadas.

Pero como sucede con los del punto a, estos festivales tienen limitaciones como lo establecen los mismos organizadores de la competencia. Muchos de los problemas que enfrentan en el punto a se pueden aplicar aquí. 

En lo personal, no creo que exista una persona capaz de probar 50 rones o más en una sola sentada y poder determinar todas las diferencias entre ellos de manera fehaciente y haciéndolo completo. He hecho catas de seis u ocho rones en una sola sentada y ya los últimos dos me saben igual. Aunque entiendo que la mayoría de estos catadores no tragan el líquido, pienso que consumirlo en su totalidad es necesario para garantizar que lo probaste bien; es como los catadores de tabacos que solo lo fuman hasta el final del primer tercio… ¡todavía les queda mucho por probar! Estas sesiones de pruebas de ron duran alrededor de seis horas y dos o tres días, y por más que me insistan, me parece imposible mantener la certeza, la coherencia y, más importante, la sensibilidad. Es imposible evitar la fatiga gustativa y si ese ron es especialmente bueno y requiere pasar más tiempo probándolo, como sucede con muchos, más difícil será mantener el número de pruebas.

También sucede tanto en festivales como en las competencias dirigidas por institutos, que solamente prueban los rones que son inscritos y que pagan por aparecer en el panel. Dado que la mayoría de las empresas roneras, y especialmente las más nuevas, pequeñas o desconocidas, tienden a tener poco presupuesto, su inscripción en festivales de todo el mundo es prácticamente imposible. Por tanto, no es tan difícil calcular cuántas empresas van a todos o a algunos de los festivales. Cómo merecerse un premio cuando tan pocos pudieron concursar. 

Esto nos lleva a la pregunta de si un ron gana, entonces ¿cuál era su competencia? ¿Cuáles fueron los otros candidatos en su clase o categoría? Claramente si un ron gana una medalla de oro en su clase, tanto el premio como la importancia de este dependerían en gran parte de si le ganó a un ron o 10 o 50. Pero casi nunca conocemos esa competencia pues siempre es mencionado el ganador y no los demás. A veces escuchamos los que ganaron medalla de plata y de bronce por contexto, pero no es suficiente. 

Finalmente, consideremos también todo el tema que hay con las clasificaciones de los rones y las categorías en las que deben entrar. Existen distintos métodos para clasificar rones y muy pocos tienen consensos generales, incluso estando el debate abierto entre distintos productores de las grandes diferencias y similitudes entre ellas. Fue Richard Seale, mejor conocido como la cara de la destilería Foursquare de Barbados, quien mencionó en una competencia hace varios años que la forma en que las clasificaciones estaban definidas significaba que podía elegir uno de sus rones e inscribirlo en cuatro categorías distintas. Esto también significa que el ganador de oro de una categoría no es comparable con el ganador de oro de otra categoría. 

Sin duda hace falta una clasificación global aplicable al ron, pero la paradoja del tema siempre ha sido que, de acuerdo con la perspectiva de las puntuaciones, clasificación y jurados, mientras mejor sea el sistema, más categorías debe tener… y habrá menos inscritos para medallas en cada una de ellas. 

Esto se traduce en que mientras los premios tienen su mérito y su propósito, funcionan dentro de ciertas limitantes y si ignoramos el contexto de estos límites nuestra percepción del “Mejor de su clase”, o el “Platino” o “Doble Oro” no sea más que gamelote. 

Listas de bloggers

No debería sorprender, dado que aquí hablo de mí mismo (entre otros), pues prefiero las listas de los bloggers, en donde también incluyo blogs de video y podcasts. Estas pueden ser listas de lo mejor del año y lo mejor que he probado este año, que no necesariamente es lo más nuevo. 

Lo que me gusta de estas listas es que no hay demasiadas y no son pagadas por ninguna empresa o agencia de publicidad, sino por gente normal (en la mayoría de los casos, aunque hay unos verdaderos freaks del ron), que clasifica rones por precio, por combinablidad, por grado alcohólico o por el color de la botella y/o del líquido. También sucede que muchas de sus listas no son anuales, así que todo está en constante evolución. 

Pero particularmente confío más en estas listas porque son de personas o bloggers que “conozco” en cierta manera, o al menos los leo constantemente durante el resto del año y no solo por sus listas, y es su contenido regular y la interacción con la comunidad lo que les da más credibilidad. No basan su contenido en una búsqueda rápida de Google y sus escritos no carecen de profundidad o sustancia, como tantos otros que he mencionado antes. Además, el dinero no parece ser el motivador directo, así que no tienen compromisos comerciales. 

Pero más importante, tienden a ser honestos. Proporcionan contexto, explican sus escogencias y, en algunos casos, ignoran sus prejuicios. En prácticamente todos los casos, aquel que crea un blog de un tema específico es porque sabe de ese tema y quiere compartirlo, así que sus opiniones son educadas. Hay mucho menos que temer o sospechar en sus opiniones. 

Otras listas

Las listas previamente descritas componen aproximadamente 99 por ciento de lo que se produce en redes. Sean listas de los mejores rones, muestras de estilos o listas por probar (wishlist) y algunas generan más o menos confianza que otras, dependiendo de su autor. 

Pocas van más allá de esto, pero también existen otras que mencionan elementos de trivia, marcas nuevas o que están destacándose, listas basadas en el diseño de la botella, listas de rones con alto contenido alcohólico, entre otras. Una búsqueda rápida en Google no da muchos resultados, por lo que simplemente los coloqué en este renglón de “misceláneos”. 

Así que las listas, como los Top 10, Bottom 10 (por los peores), recomendaciones o ganadores de premios, claramente demuestran lo inútiles que son las listas en sí, anunciando lo mejor de lo mejor de cualquier cosa para la población consumidora de este destilado. El mundo del ron es demasiado grande para ser encajonado en un pequeño número y demasiado complejo para resumirlo convenientemente. Los paladares y experiencias del consumidor son muy variados e individuales para precisarlos con una corta lista, y sorprende como, considerando todos los puntos anteriores, las listas siguen siendo una atracción subversiva y compulsiva de la gente. 

Pero una lista bien hecha puede entretener o educar de igual manera, apuntando a detalles que pueden haber sido ignorados o resaltar algo que no haya sido considerado antes. Con el aumento de las redes sociales y su generalización en temas en donde solo los puntos aprobados prevalecen, es muy constructivo tener datos discordantes de vez en cuando. Las listas buenas pueden ayudarte a tomar una mejor decisión de compra o avisarte de nuevas opciones. 

Considerando todo lo anterior, toma las listas con algo de precaución, teniendo en cuenta los puntos mencionados. Sin duda te pueden dar una buena imagen del mundo y funcionan como una referencia del mercado mundial, pero no deben ser consideradas como palabra sagrada. Pueden ser consideradas por lo que son, lo que representan y lo que excluyen, y nos llevan a ver con un ojo más crítico las experiencias y opciones de los demás, que cuando son comparadas con las nuestras, nos pueden ayudar a determinar en qué gastamos nuestro dinero.

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