Pedro y el tabaco: Los viveros del Cabildo de La Palma

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HACIENDO AMIGOS INTERNACIONAL

Por Fernando Sanfiel

Hoy pasamos un rato con Pedro. Pedro García Hernández. A Pedro le conozco, de mi etapa futbolera cuando jugaba en el equipo de su pueblo, Barlovento, hace ya más de 30 años. Es el origen de cada cosecha de tabaco. Con él empieza mi agenda a apuntar nombres y a asociar con tareas que después de muchos meses o incluso años, podamos fumar tabacos que su calificación es Premium pero con mayúsculas.

Nace, de ese recorrido, el eslogan que mantuvimos en la Finca El Sitio: “Del semillero al cenicero” como un homenaje a todas las Personas que hacen posible el arte de fumar y proporcionar al fumador Momentos de verdadero placer.

Pedro es muy reservado, metódico y hasta sibarita de sus quehaceres. Es amable, con “reserva” y sensible, muy sensible. Le molesta que no se aprecie su esfuerzo diario y mucho menos que los agricultores no profesionales pongan en duda su esfuerzo, dedicación y hasta cariño por este mundo. Y también, por qué no, sus conocimientos.

Para ser amigo de Pedro solo tienes que hacerle la pelota (es broma). En La Palma no se cultiva nada, o casi nada, que no pase por su vivero. “El vivero” es como conocemos al Laboratorio de Agrobiología y Centro de Agrodiversidad del área de Agricultura del Cabildo de La Palma.

Me contaba que en las fincas de su padre en Barlovento, en lo que hoy es caña de azúcar y viña, se cultivaban grandes extensiones de tabaco. Él es el artífice de que desde Barlovento se inicie este año en la primera plantación de tabaco después de medio siglo dicado a otros cultivos. Le felicito y, sinceramente, espero que en las próximas campañas se sigan multiplicando los agricultores de tabaco noveles.

Con Pedro mantuve una relación muy estrecha en mi etapa de la Finca Tabaquera El Sitio. Recordamos juntos que nuestras fincas albergaban más de 70 por ciento del tabaco plantado en la isla, unas 120 mil matas o plantones. Hoy en día apenas se preparan 30 mil. Pero a mí me alegra el día siempre que voy a verle para hablar un rato.

Es por esto nuestro empeño en calificar tabacos producidos en nuestra isla. Que en sus ligas dispongan de, al menos, 25 por ciento de tabaco Breña local.

Era tradición en las producciones locales el uso de tabacos de múltiples procedencias: Nicaragua, Honduras, Brasil, Sumatra, Ecuador, México, etcétera, etcétera, a lo que se vio obligado el tabaquero local después de la última crisis de moho azul de los años 50.

Es el área de agricultura del Cabildo palmero la que emprende en los 90 un amplio y potente programa de recuperación, tanto de la variedad palmera y de la Breña Alta, el tabaco Breña. Y otras dos variedades que ya se han aclimatado a estos terrenos y tan diferentes microclimas de la zona tabaquera: Pelo de Oro y Habana 2000.

Fomentó un programa de fincas colaboradoras para ir depurando las variedades y ensayar los sistemas de cultivo, abonado y zafra, acción que hoy en día ya ha desaparecido y se limita a la gestión del vivero de plántulas.

Este año se han programado las plantaciones con la variedad Pelo de Oro, a diferencia de la campaña anterior que fue de la variedad Breña.

La tarea de Pedro comienza casi que el año anterior, planificando, sobre el mes de diciembre, qué variedad será elegida para la próxima cosecha y enviar a La península (España) a un centro colaborador donde las diminutas semillas, similares a un grumo de café molido, son recubiertas de cera hasta uno o dos milímetros de grosor para poder ser tratadas manualmente en un ingenio, despliegue de tecnología básica, que permite a Pedro llenar una bandeja de 250 plantas en un abrir y cerrar de ojos. Hasta en esta tarea todo el proceso es manual.

Es labor de mucho mimo y vigilancia constante, a diario. Desde el mes de febrero hasta abril, mediados, cuando las posturas están ya listas para ir a las fincas. Es ahí donde se aplican los planes de abonado, riego y el tratamiento de plagas, que van a dar como resultado plantas vigorosas que en la transición de plantarlas no perderán el ritmo del desarrollo y un alto porcentaje de acierto en el arraigo.

Aquí empieza todo cada año

Soy testigo de la llegada de la fecha clave para plantar. Las constantes batallas de mi amigo Pedro con los agricultores por aconsejarles, ayudarles y hasta “mosquearse en suave” porque “las plantas deber ir a la tierra cuando toca. Ni una semana antes ni una semana después”.

No ser riguroso en este proceso nos puede llevar a diferentes problemas y a que la plantación fracase: Las plantas se amachen: Su desarrollo se acelera llegando a florecer con pocos centímetros de porte.

Las raíces extrañen: El paso del cubículo de la plántula, donde agua y nutrientes están perfectamente medidos y nunca faltan, puede que mueran al trasplantarlas por falta de riego correcto o falta de abono.

O que al estar tan débiles la rosca o los pájaros se lleven por delante una parte de las plantas. Por eso la vigilancia del arranque de una plantación de tabaco es intensa y vital. Una falta de ojo de unos días puede darnos una sorpresa cuando nos acerquemos a la finca y entre la rosca, los fallos de arraigo, los pájaros, las plantas defectuosas, errores en el riego (cuando se hace por cinta microperforada), abono escaso y hasta rata o conejos, se han llevado por delante, en los cuatro primeros días, una parte importante de la plantación.

En una plantación de tabaco se vive con las plantas a diario

Es una constante, de mi amigo Pedro, dar consejos a los agricultores, preocuparse y sobre todo que su trabajo se vea reflejado en cada zafra. Que la inversión de tiempo y dinero de la institución insular no se vea desaprovechada por falta de cuidados o poco esfuerzo de los agricultores.

Recordamos “cuántas plantaciones se dejaban llenar de hierbas y abandonar, pues se plantaba solo para cobrar la subvención”. Una realidad de la siempre existente picaresca de estas tierras y las tabaquerías. Yo le añado más madera a la caldera de la crítica constructiva: “¿Cuánto tabaco se cultivó solo para una foto y luego ni se fermentaba ni se utilizaba?”.

Son los viejos errores, de gente deshonesta, de este mundo maravilloso del tabaco que afortunadamente van formando parte del pasado. Y cada año, poco a poco, son más los que cultivan su tabaco, son más expertos en el cultivo, fermentación y curado. Y, poco a poco, los tabaqueros locales van recuperando ese prestigio que antaño era conocido en todos los rincones del planeta.

El tabaco de La Palma y Canarias es de los mejores del mundo y es nuestro deber devolverle ese prestigio que, desde Haciendo Amigos Internacional, vigilamos muy de cerca para ser testigos directos y garantes de lo que fue y volverá a ser el tabaco de nuestra tierra.

Un día más les acerco a una persona más. Un amigo, un experto, una persona sencilla. Gracias por el ratito Pedro. Pronto nos veremos en el terreno que este año se vislumbra de récord.

Hasta la próxima.

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