El poeta bandido y las anillas de la Wells Fargo

Vitolfilia, el mundo del tabaco y sus anillas

Por José Antonio Ruiz Tierraseca

En esta segunda entrega y antes de ver anillas de la Wells Fargo & Co. nos centraremos en lo que probablemente fue la mayor pérdida sufrida por esta compañía en el atraco a una de sus diligencias, la que protagonizó Serpiente de Cascabel Dick en 1855, cuyo robo ascendió a ochenta mil dólares.

A fin de proteger convenientemente sus diligencias, la Wells Fargo, además de guarda armado que iba junto al conductor, colocó otro en lo alto del carruaje y dos jinetes que cabalgaban a retaguardia, a unos 50 metros de distancia. Al mismo tiempo, la compañía creó una fuerza privada de policías y detectives. El orgullo de la empresa exigía que ninguno de los asaltos quedara impune. Aquella fuerza demostró ser sumamente eficaz aunque a pesar de ello, las pérdidas en 14 años fueron de 415 mil dólares, repartidos en 313 robos.

En 1873, la Wells Fargo contrató los servicios de un famoso funcionario de California y Nevada, James B. Hume, natural de las montañas Catskill, en Nueva York. Hume a la sazón tenía 46 años, y entró en la compañía en calidad de jefe de detectives. Creía más en el Código Penal que en las pistolas del Oeste, y era un hombre retraído, poco amigo de la publicidad.

Hume fue el que logró detener al más famoso salteador de diligencias, Black Bart.

Black Bart fue un bandido que se daba a sí mismo el nombre de El Poeta, ya que efectivamente, componía poesías y baladas. Su inteligencia, así como su estilo, demostraron que era un digno adversario de Hume. Para que el caso resultara más fascinante, Bart jamás robó grandes cantidades de oro, puesto que en un total de 28 o 29 asaltos se llevó solamente unos 18 mil dólares, sin causar daños físicos a nadie.

Black Bart, El poeta

Se llamaba en realidad Charles E. Bolton y era originario, a lo que se cree, del estado de Nueva York. Fuera de su actividad delictiva solía llevar un sombrero de alas curvadas y un bastón con puño de oro; mas cuando actuaba como Black Bart se ponía un chaquetón blanco, se cubría la cabeza con un saco provisto de dos agujeros, y el bastón era sustituido por una escopeta de dos cañones.

Aparte de sus asaltos, el mayor placer de Black Bart era ofender el orgullo de la Wells Fargo, lo que le decidió a seguir atentando contra dicha compañía, olvidándose de las demás.

En julio de 1875, en lo alto de una colina cerca de Copperopolis, California, efectuó su debut como atracador. Cuando la diligencia guiada por John Shine llegó a la cumbre, se cruzó a su paso una figura casi fantasmal, armada con una escopeta que ordenó:

Arroje el cofre, por favor.

La voz era cortés, educada y de timbre agradable. Por suerte para el bandido, el cofre no estaba clavado. Mientras Shine intentaba bajar la caja, Black Bart gritó:

¡Si se atreve a disparar, enviadle una buena andanada, muchachos!

Shine miró a su alrededor y distinguió varios cañones de rifles apuntando hacia él desde la cercana espesura. Apresuradamente, dejó caer al suelo la caja del tesoro.

El bandido la abrió con un hacha y empezó a llenarse los bolsillos con las bolsas del oro. En aquel momento, una pasajera histérica arrojó su bolso al suelo. El bandido hizo una pausa, cogió el bolso y lo devolvió a su propietaria, diciendo:

Señora, no deseo su dinero. Sólo me interesa el que viene de las oficinas de Wells y Fargo.

Cuando terminó de embolsarse el oro, hizo un además para que la diligencia continuara su viaje.

Cuando Shine, al mirar atrás, vio que el bandido corría a internarse entre la maleza, decidió volver a recoger el cofre y quedó estupefacto al comprobar que los rifles de los compinches del bandido continuaban apuntándole… Hasta que se dio cuenta de que se trataba solamente de unos palos, cuidadosamente alisados y bien atados. El ladrón había actuado solo.

Así empezó la leyenda del bandido solitario. En los robos posteriores, su método siguió siendo el mismo. Siempre aparecía por entre la espesura, en lo alto de una colina en un camino poco frecuentado. Tampoco variaba su atavío, y sus modales siempre eran tranquilos y casi corteses.

Black Bart añadió la nota que debía hacerle famoso cuando asaltó su tercera diligencia en el camino de Duncan Mills, en el río Russian. Al marcharse con el botín, dejó un pedazo de papel en el que había escrito unos versos, con caligrafía distinta en cada línea. El poema expresaba los sentimientos de los hombres a los que él consideraba explotados y oprimidos por los acaudalados, y firmaba como “Black Bart, el Poeta”.

De un trazo, el bandido había creado un tipo que le dio nombre y personalidad, y del cual seguiremos hablando en la siguiente entrega.

Las anillas de la Wells Fargo

Ahora toca hablar de las anillas de la Wells Fargo. Lo importante, para todos los coleccionistas, seguiré un orden alfabético de la marca, o si careciese de ella, por el apellido y nombre del fabricante y por último anillas que carecen de ambos datos.

Como dijimos en la entrega anterior, extraña el hecho de que varias grandes marcas de un indudable origen mexicano dedicaran parte de su extensísimo vitolario a una empresa de procedencia norteamericana que gozó de su mayor esplendor y popularidad en las décadas de los 70 y 80 del siglo XIX, aunque dicha empresa sigue existiendo en nuestros días.

El Águila

En este ejemplar vemos un águila con las alas extendidas y difuminados unos rayos de sol detrás de su figura, que está impresa en dorado sobre fondo verde claro.

Anilla con águila en el centro y con el texto Express Wells Fargo & Co, en la cinta que está en su parte inferior

Avella

Anilla con un formato y color verde oscuro, muy poco habituales dentro de la Vitolfilia. Esta marca estuvo ubicada en Orizaba, Veracruz (México), como se puede apreciar en la anilla. Además estaba registrada con el número 18, lo cual nos indica su antigüedad.

La Balsa

El rombo color azul que vemos en estas anillas pertenecientes a la marca mexicana de La Balsa es un diseño típico correspondiente la empresa norteamerica Wells Fargo.

Balsa Hermanos

Más curioso aún es el motivo de esta anilla, de Balsa Hermanos, ya que se trata del candado que custodiaba la tapa del baúl que trasladaba el polvo de oro a los bancos de la empresa, objetivo primordial de los afamados salteadores de caminos que tanto juego han dado, cómo no, en el cine.

S. Barrena Sucr.

El diseño de esta anilla es bastante habitual en nuestra Vitolfilia.

A. Blanco

Cegados por el ardiente sol de California, de la acreditada marca mexicana A. Blanco; la fábrica estaba situada en la ciudad de Veracruz, México, como se puede leer en una de las anillas aquí presentadas.

La Bohemia

Anilla de la muy poco conocida marca mexicana La Bohemia, perteneciente al fabricante A. Azcárraga, seguramente español de ascendencia vasca y emigrado a aquellas tierras americanas.

El diseño de esta clase de anillas se conoce, dentro del mundillo vitolfílico, como de cadeneta, siendo el formato no muy habitual.

El Brillante Negro

Anilla con un escudo central dentro del que está escrito el nombre de la empresa tema de este artículo, además de la marca de la fábrica y San Andrés Tuxtla, donde estaba ubicada la citada factoría.

En sus alas se pueden apreciar dibujados un compás y un yunque, enmarcados dentro de una herradura, típicos símbolos de la masonería.

Estos antecedentes nos induce a suponer que su propietario pertenecía a alguna de estas sociedades en México.

Esta anilla tiene una gran calidad en sus dorados, y con el color rojo distribuido por su totalidad, que la convierten de gran interés para los coleccionistas.

La Constancia

Anilla del mismo diseño que las anillas pertenecientes a la tambien marca mexicana de “S.Barrera Surc”.

En sus alas se puede apreciar un bello conjunto de filigranas y con su centro rojo conforma un diseño muy bonito y apreciado por bastante de los coleccionistas.

La Democracia

Magnífica anilla perteneciente a la muy rara marca mexicana con la denominación de La Democracia. Desde hace tiempo la mencionada “democracia” es reclamada por todos los pueblos del mundo y de ello queda constancia manifiesta en la existencia de esta antigua marca que nos obsequió con esta anilla dedicada a la empresa americana

La Flor Habanera

Anilla en la que se ha añadido la letra “S” al apellido del segundo fundador de la empresa norteamericana, es decir FARGOS, cuando el apellido correcto de este socio era FARGO.

F. Fortuño y Cª

Al igual que en la anterior anilla en esta han añadido la letra “S” también al apellido del segundo fundador de la empresa norteamericana.

Del formato de estas anillas de La Flor Habanera y F. Fortuño y Cª, se conocen un total de 16 de las siguientes marcas: E. Gabarrot & Cia., García, B. García, B. García y Cía. Suc., La Hoja de Oro, La Rosa de Oro, El Valle Nacional y Sin marca, lo que nos demuestra las diferentes marcas que pusieron a su cigarros el nombre de la compañía Wells Fargo.

Queda tela qué cortar, bastantes marcas muy importantes, terminar el relato de black bart el poeta y escribir sobre el Pony Express, pero eso sera en la próxima entrega.

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