Cinco cocteles de ron

Ron, Humo y Tabaco

Por Diego Urdaneta

Así como la humanidad ha tenido al alcohol como parte de su desarrollo y existencia desde el principio de los tiempos, la coctelería ha sido una pieza clave de ese acompañamiento desde que alguien se preguntó “¿qué pasaría si combino esto con esto? 

Desde el año 700 aC, cuando los asistentes al funeral del Rey Midas de Frigia, en lo que hoy es Turquía, les sirvieron una combinación de vino, aguamiel y cerveza de cebada, aunque ya esa combinación era antigua, es una de las primeras instancias que tenemos de un indicio de coctelería.

Muchos de los primeros experimentos pueden sonar extraños hoy en día. En la Ilíada de Homero los héroes tomaban un vino lesbiano (porque se originaba en la isla de Lesbos, así que no vayan a pensar más nada) mezclado con queso de cabra y cebada, el cual, aunque no puedo realmente imaginarlo como un cóctel per se, sí fue precursor de los tipos de bebidas del inicio de la civilización. En términos generales, la mayoría de esta “coctelería” se basaba en la combinación de agua, cerveza o vino y algún cereal. 

Pero con la masificación de las destilerías en la edad media apareció un nuevo ingrediente que añadirle a este arte de la “mixología”. Los destilados eran fuertes, ardientes y le daban un extremo carácter a las preparaciones, especialmente en la época previa (y bastante previa) al descubrimiento del añejado en barricas. Para suavizar esos destilados hubo distintas pruebas y experimentos y había que saborizar el líquido con hierbas y endulzantes, e incluso filtrarlos.

Pero sin adelantarme demasiado a un artículo sobre la historia de la coctelería (próximamente en el GOLOSARIO), quisiera hacer una aproximación más hacia la coctelería y los experimentos. Si algo he aprendido durante la cuarentena, el encierro y el aburrimiento ha sido que en casa siempre se puede conseguir algo que hacer, y con un verdadero arsenal alcohólico, me tomé la tarea de encontrar los mejores cocteles de ron.

Cabe destacar que soy amante del ron, por si el nombre de esta sección no lo había dejado claro. Con respecto a la coctelería, en realidad no he sido tan amante, salvo de alguno que otro coctel sencillo. Muchas veces me pasaba que me reunía con amigos (en la época que nos podíamos reunir y cuando tenía amigos) y hacíamos una “noche de mojitos”, en donde la calidad del ron era básica y la dulzura de los cocteles era primordial. Sin embargo, cada trago tomaba unos tres o cuatro minutos hacer y al cabo de la tercera servida ya nadie quería prepararlo y terminábamos tomando ron con soda, si acaso. 

Pero precisamente porque soy amante del ron y de su sabor, los cocteles que probé y que aparecen en este artículo no ocultan el sabor del destilado. Si quieres hacer uno así, mejor hazlo con vodka, que no tiene sabor de por sí. Pero los cocteles que recomiendo realzan el destilado, o al menos espero que lo hagan. 

Por otro lado, y a fin de no caer en el lugar común de todos los artículos que mencionan los equis mejores cocteles para esta temporada, o algo por el estilo, no me quedé solamente en coctelería de ron. Es decir, los hay hechos específicamente para ron y al igual que esos, hay otros hechos específicamente para bourbon o ginebra o vodka y demás. ¿Qué tal si sustituimos ese destilado por ron? No hay más que probar y para eso fue la cuarentena… o al menos para eso sirvió para mí. 

Finalmente, y antes de entrar en materia: soy amante de los cocteles sencillos, de pocos ingredientes y con los que puedes conseguir en casa fácilmente, por lo que no uso lágrimas de rana virgen ni sangre de unicornio. 

Adicionalmente, existen distintos tamaños de jiggers o medidas de servida. Las más cómodas tienen dos medidas y es común pensar que una duplica a la otra, lo cual es verdad. Sin embargo, hay quienes piensan que es una medida universal y no lo es, y lo digo porque yo pensaba que sí. Hay algunos jiggers que tienen una onza por un lado y dos onzas por el otro; hay otros que tienen ¾ onza por un lado y 1.5 por el otro, y hay unos que son de ½ onza por un lado y una onza por el otro. Es importante tener esto claro a fin de no crear unas bombas alcohólicas o que simplemente no sepa a nada el coctel. 

Daiquirí

Antes de convertirse en un coctel sacrílego, dominado por medio kilo de azúcar, colorante y frutas, e imposible de hacer sin una licuadora, el Daiquirí era un coctel increíblemente sencillo para el que hacían falta tres de los cuatro elementos básicos de coctelería: destilado, ácido, dulce y una coctelera. Incluso, el Daiquirí clásico es uno de los cocteles esenciales que cualquier bartender decente debe saber hacer. Hay algunos mixólogos que se han puesto creativos con él y seguramente así es como terminamos con estas copas en forma de pecera y con una larga lista de opciones de frutas para prepararlos.

Pero el Daiquirí clásico es un coctel creado entre 1900 y 1910 en Cuba y su nombre viene de un pueblo en esa isla, ubicado en la costa sureste. No es el pueblo en donde se creó el trago, pero al menos evoca un paraíso playero. Para prepararlo hacen falta:

  • 1.5 onzas de ron (puede ser blanco u oscuro)
  • ¾ onzas de jarabe de azúcar (a veces llamado jarabe de azúcar o jarabe de goma) o media cucharadita de azúcar fina
  • ¾ onza de jugo de limón fresco

Todos los ingredientes se colocan en una coctelera con hielo, se agita para que los ingredientes se mezclen bien y se sirve pasado por un colador en una copa pequeña de coctel o una copa de Martini sin hielo. Se puede adornar con una rueda de limón.

Si te parece que la copa de Martini carece de masculinidad o simplemente no quieres que se caliente rápidamente, puedes servirlo en un vaso corto con hielo y ponerle un poco de soda para avivar los sabores.

Mojito

Al igual que el Daiquirí, el mojito fue creado en Cuba, entre 1920 y 1930. La receta original lleva ron blanco, pero mi invento apunta al ron oscuro, principalmente porque era el que tenía a la mano y la combinación me parece que quedó mejor. Para hacerlo necesitarás:

  • 1,5 onzas de ron (puede ser blanco u oscuro)
  • ¾ onza de jarabe de azúcar (a veces llamado jarabe de azúcar o jarabe de goma) o media cucharadita de azúcar fina
  • ¾ onza de jugo de limón fresco
  • 4 hojas de menta o yerbabuena
  • 1 onza de soda

Los tres primeros ingredientes son los mismos que el Daiquirí, pero en este coctel se colocan en otro orden y el uso de la coctelera no es obligatorio. En un vaso alto (highball) puedes triturar o presionar las hojas de yerbabuena con el azúcar o el jarabe de goma y el jugo de limón, tratando que no quede una pasta sino más como hojas rotas. Le añades el ron, hielo y finalizas con soda, para luego darle vueltas a fin de mezclar bien los ingredientes.

Este preparado puede hacerse también con coctelera, si quieres usarla y porque siempre es divertido y te ves más profesional haciéndolo. Para ello combina las hojas de yerbabuena con el jarabe de goma, hielo, luego añade el jugo de limón y el ron y agítalo vigorosamente durante unos 5 segundos, a fin de no romper demasiado las hojas. Esta mezcla la sirves en un vaso alto que puedes o no colar y lo completas con soda. Esta preparación con la coctelera es especialmente recomendada para las personas que les gusta el mojito pero no la posibilidad de hojas pegadas en los dientes, por lo que al servirlo puedes pasar el líquido por un colador a fin de tener el sabor y esencia de la yerbabuena pero no las hojas.

Caipirissima

Cualquier persona que medio sepa algo de coctelería o de mezclas diabólicas ha pasado por la Caipirinha, una especie de Daiquirí pero que incluye trozos de limón y cachaza. Existe una versión llamada Caipiroska que sustituye la cachaza por vodka, pero la Caipirissima sustituye la cachaza con ron, preferiblemente oscuro. 

La Caipirinha es un invento de la década de 1930, pero la Caipirissima es una creación de los años 60, cuando la coctelería brasileña comenzó a exportarse, pero no con ella la cachaza, o al menos no el gusto por ella. Para hacerla necesitas:

  • 2 onzas de ron oscuro
  • 1.5 cucharadas de azúcar (o ¾ onza de jarabe de azúcar o jarabe de goma)
  • ½ limón picado en 4-6 trocitos

Los trozos de limón se colocan en el fondo del vaso de la coctelera, se añade el azúcar o el jarabe y se trituran con una espátula o el mazo de un mortero a fin de que el limón bote su jugo pero también los aceites de la piel. Aparte enfría un vaso corto. Añade el ron a la mezcla de la coctelera, junto con hielo y agita bien. Sirve el contenido entero en el vaso que tenías enfriando y lo puedes adornar con los limones en la parte superior, para darle más aroma. En algunos casos puedes ponerle un poco de soda a fin de avivar un poco los sabores o diluirlo un poco, pero normalmente no hace demasiada falta.

Boulevardier de ron

El Boulevardier es una versión del Negroni, coctel creado en 1914 a base de una combinación a partes iguales de vermouth rojo, Campari y ginebra, el Boulevardier sustituye la ginebra por whiskey americano (bourbon) y fue creado aproximadamente en 1927 y recibe su nombre a partir de una revista parisina llamada Boulevardier, en donde apareció el coctel por primera vez. Pero al Boulevardier de ron, que estoy seguro no soy el primero que lo ha hecho, no le he puesto un nombre alternativo, aunque sustituye al bourbon por ron.

Para hacerlo vas a necesitar: 

  • 1.5 onzas de ron oscuro
  • ½ onza de Campari
  • 1 onza de vermouth dulce

En un vaso corto con hielo se combinan los tres ingredientes y se le dan vueltas al líquido a fin de que se mezcle bien. Luego se le puede colocar una rodaja de naranja como adorno. Sin embargo, gracias a que la mayoría de los rones para coctelería son destilados por columnas, el sabor de este coctel puede verse muy dominado por el Campari, por lo que recomiendo alterar la proporción de ese licor rojo y ponerle solo media onza.

Old Fashioned

Cualquiera que haya visto la serie Mad Men se habría vuelto un fan de la manera en que Don Draper consumía esta bebida que de verdad llamaba mucho la atención, pero el coctel data de 1900, originalmente hecho con whiskey de centeno y muy sencillo.

Sin embargo, muchos maestros roneros y de otros destilados utilizan el Old Fashioned como la prueba de calidad de un ron. En mi caso, trato de hacerlo con rones más secos, pues se puede poner demasiado empalagoso con rones dulces.

El tradicional requiere:

  • 2 onzas de ron (preferiblemente joven, de 2 a 4 años)
  • 2-3 dashes de amargo de Angostura
  • 1 cubo de azúcar o media cucharada colmada de azúcar
  • Chorrito de soda o agua

En el fondo de un vaso corto, que en verdad se llama vaso de old fashioned, vas a poner el azúcar con los 2-3 dashes de amargo de Angostura y un splash de soda, no más (una cucharada de soda, en realidad). Esto lo vas a mover o darle con el mazo de un mortero (con delicadeza, por favor) hasta que el azúcar se disuelva y hayas creado un jarabe. Añade el ron, una piedra grande de hielo y dale vueltas, preferiblemente con una cuchara. Lo puedes adornar con una cáscara de naranja y a disfrutar. 

Lo mejor del Old Fashioned es que no te va a tomar mucho tiempo hacerlo y es bastante sencillo, pero sí debes tener en cuenta que te estás tomando dos onzas de ron, casi puro. Existen versiones más “modernas” del Old Fashioned que le añaden la cáscara de naranja de manera obligatoria e incluso una cereza maraschino, pero siempre va a depender de tu preferencia y la disponibilidad de los ingredientes. 

Esos son todos. Cinco cocteles para ponerse creativo y disfrutar más del ron, aunque en todos los casos los recomiendo con los rones secos y baratos, aunque pueden quedar brutales con rones más caros. Es importante tomar en cuenta el ron base que vayas a usar, pues hay unos que son bastante dulces de por sí (Zacapa 23 o Diplomatico RE, entre muchos otros), por lo que quizá debas reducir las cantidades de azúcar. 

También va a pasar que algunos se pregunten por qué no hice tal o cual coctel y es aquí donde los invito a escribirme a mi blog o Instagram con estas sugerencias. Sí hay que tener en cuenta que existen diversos ejemplos de sustitución de un licor por otro y ya están establecidos. Por ejemplo, si en el Daiquirí sustituyo el ron por tequila, tendría un Margarita. Si el destilado es ginebra, sería un Gin Rickey, con alguna que otra variación. 

El mundo de la coctelería es muy diverso y mucho más interesante, habiendo tantas opciones como la mente es creativa y siempre se pueden probar y hacer nuevas mezclas con nuevos ingredientes. Durante la pandemia mi esposa encontró una oferta excelente de mermeladas y compró como 15 tarros, aunque luego se molestó un poco porque me puse creativo con la mermelada como ingrediente de coctelería, pero siempre hay con qué ponerse creativo. Lo importante es respetar la proporción “divina” de una parte ácida por una parte dulce, por dos partes de destilado, y con eso como punto de partida, el cielo (o el suelo) es el límite. 

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