
Desde las estrategias de marketing, el arte transformador y los cigar lounges de Estambul, Selin Bozkurt es una emprendedora turca que ha tejido una red global donde la excelencia y la pasión se encuentran. Fundadora de una agencia pionera, una asociación que democratiza el arte y el exclusivo Bosphorus Cigar Club, revela cómo la comunicación –y los cigarros premium– pueden construir puentes entre culturas, géneros y disciplinas.
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Cuéntanos un poco sobre tus títulos, trayectoria y actividades
Tras graduarme en la Universidad de Estambul, completé un MBA en marketing en Cambridge. En 2009, di mi primer paso en el sector de las comunicaciones como cofundadora de Manifesto Public Relations. Desarrollé proyectos pioneros en sectores como banca, bienes raíces, turismo y arte, ofreciendo consultoría estratégica a marcas de diversos ámbitos. Con la misión de fortalecer el vínculo entre arte y sociedad, fundé en 2014 la asociación Arte por la Bondad. Como presidenta, creé proyectos innovadores para acercar el arte a más públicos y lideré eventos de concienciación social. También he tenido roles activos en ONGs, contribuyendo a la cultura, el arte y la educación. Tras visitar 66 países, trasladé esa experiencia internacional a proyectos empresariales y sociales con una perspectiva única. Para promover la cultura del cigarro y crear colaboraciones, fundé el Bosphorus Cigar Club, una comunidad para quienes valoran el arte del tabaco premium y la excelencia en este ámbito.
Has fundado iniciativas exitosas en comunicación, arte y cultura del puro. ¿Qué filosofía une estos mundos bajo tu liderazgo?
La clave es la comunicación. Nos centramos en conectar personas en ámbitos como el arte y los puros. Combinando nuestra visión comunicativa con el poder creativo del arte, enriquecemos interacciones culturales. A la vez, mediante la cultura del puro, fomentamos la expresión y la conexión humana. Así, unimos a empresarios de distintos sectores bajo una visión compartida.
¿Cómo te llevó tu experiencia en comunicación estratégica a crear Manifesto? ¿Cómo ha evolucionado la agencia bajo tu dirección como mujer CEO en Turquía?
Mi recorrido es fruto de experiencias multifacéticas: desde turismo hasta consultoría, desarrollo internacional o gastronomía. Al fundar Manifesto, buscamos fusionar esa versatilidad con estrategias creativas. Como mujer CEO en Turquía, prioricé el liderazgo inclusivo y la creación de valor sostenible. Junto a mi equipo, impulsamos proyectos que inspiraron al sector y posicionaron a la agencia a nivel nacional e internacional. Hoy, Manifesto es un referente en soluciones de comunicación para marcas globales, centradas en arte, gastronomía, viajes y cultura.
Se te describe como visionaria. ¿Qué significa para ti serlo y cómo conviertes ideas en acciones impactantes?
Ser visionaria implica anticipar y moldear el futuro con coraje. Las ideas son sólo el inicio; ejecutarlas requiere paciencia, estrategia y convicción. Para mí, es trazar un camino realista mientras sueñas. Antes de cada proyecto, analizo cómo impactará vidas, qué necesidad cubrirá y cómo perdurará. La lección clave es que la diferencia la marca la ejecución, no sólo la idea. Ya sea en arte, comunicación o responsabilidad social, visualizo el panorama completo y reúno al equipo adecuado para materializarlo. Una visión sólo cobra vida cuando se comparte y actúa.
A través de Arte por la Bondad promueves artistas jóvenes e inclusividad cultural. ¿Cuál es su misión y proyectos clave?
Fundada hace diez años por una red solidaria de mujeres, la asociación busca difundir el arte contemporáneo turco, dar visibilidad a jóvenes talentos y proyectarlos internacionalmente. Nuestros Encuentros de Arte de los Martes convierten estudios en espacios de intercambio. Con iniciativas como Un Año en Paso, Impresiones de Anatolia o Embajadores del Arte, apoyamos a más de 255 artistas, incluidos 148 de 50 ciudades anatolias. También creamos la Academia Infantil de Arte y proyectos sociales como Espacios Amigables para Mujeres y Niños en zonas afectadas por terremotos. En alianza con la Universidad de Beykoz, lanzamos un programa de certificación MA con contenidos de nivel internacional. Colaboramos con entidades como DenizBank, el Ayuntamiento de Estambul o Akkök Holding, porque creemos que el arte construye sociedades más fuertes y compasivas.
¿Crees que el arte puede ser resistencia social o sanación? ¿Algún proyecto que te haya conmovido?
Absolutamente. El arte puede ser un grito, un refugio o el lenguaje más poderoso de sanación. Tras el terremoto en Hatay, nuestro proyecto Espacios Amigables me marcó profundamente. La devastación era indescriptible, pero ver a niños iluminarse con crayones y a mujeres recuperar fuerzas creando juntas, confirmó que el arte es una necesidad vital**, no sólo estética.
¿Qué impacto han tenido tus programas en ciudades pequeñas? ¿Cómo deciden actuar allí?
Han sido transformadores para jóvenes artistas con acceso limitado a la cultura. Les brindamos oportunidades para visitar grandes ciudades, conocer artistas y producir obra. Actuamos según las brechas culturales detectadas, con un enfoque orientado a resultados.
El Bosphorus Cigar Club es un destino exclusivo. Háblanos de su misión, membresía y proyectos
Fundado para quienes ven el cigarro como una extensión estética e intelectual de la vida, el club ofrece un ambiente refinado donde exploramos desde procesos de producción hasta historia y aromas. Trabajamos con Ömer Doğancı (Dr. Pro), experto líder en Turquía. La membresía es selectiva: buscamos personas con gusto exquisito, espíritu colaborativo y pasión por la cultura del cigarro.
Destacamos por nuestro equilibrio de género (50 por ciento mujeres, 50 por ciento hombres) y perfiles diversos. Entre próximos proyectos, recibiremos al sommelier mundial Juan Jesús Machín González (Cuba) para talleres exclusivos y traduciremos sus libros al turco. También planeamos alianzas con clubes internacionales para integrar a nuestros miembros en redes globales.
¿Qué significa para ti la cultura del cigarro y cómo une a las personas?
Es un llamado a pausar en un mundo acelerado. Cada cigarro encarna trabajo, paciencia y maestría. Fumarlo es honrar ese esfuerzo, regalarse tiempo y conectar con los sentidos. Además, invita al diálogo: no se apresura. Alrededor de una mesa, personas con valores afines tejen vínculos que trascienden lo hobby, reflejando una filosofía de vida compartida. El Bosphorus Cigar Club nació con esa idea: un espacio para amistades, conocimiento y experiencias colectivas.
Has recibido premios en comunicación y liderazgo cultural. ¿Cuáles destacarías y qué significan para ti?
El año pasado, por ejemplo, Manifesto fue reconocida como Mejor Agencia de Comunicación de Marketing en los Burj CEO Awards. Estos galardones validan nuestro trabajo, motivan al equipo y nos impulsan a superarnos.
¿Cómo influyen los premios en tus iniciativas futuras? ¿Añaden responsabilidades?
Los premios son reconocimientos al éxito, pero también son un impulso para seguir mejorando. Conllevan una autoevaluación constructiva y la responsabilidad de mantener estándares altos.
¿Cuál es tu visión personal de futuro y próximos pasos?
Quiero eliminar fronteras entre culturas con proyectos inclusivos, innovadores y sostenibles. Expandiré el impacto del arte en la transformación social y promoveré el arte turco globalmente. En nichos como el Bosphorus Cigar Club, crearé comunidades que unan a personas en torno a estilos de vida refinados. Me centraré en iniciativas que acerquen a las personas y eleven su calidad de vida.
¿Qué cambio te gustaría que el SOTL Global Movement aportara a la comunidad global del cigarro?
La cultura del cigarro es un estilo de vida que puede tender puentes entre geografías y culturas. Espero que SOTL fortalezca estos lazos, preserve saberes tradicionales y los transmita a futuras generaciones.






