Puro Dominicano, por Davidoff

A una década de su aparición como edición limitada, Davidoff anunció que su Puro Dominicano entraría a la producción regular. Y aunque todo lanzamiento de la marca es digno de causar emoción, por una razón muy específica éste me produjo especial ilusión.

 

Anatomía

Darwin J. Marrero

 

Cigarro: Puro Dominicano (2026).

Vitola: Short Robusto, 4 pulgadas, cepo 50.

Fortaleza: Media-Alta

Tiempo de fumada: 30-45 minutos.

Corte: Derecho (straight cut, con navaja).

Encendido: Antorcha de propano con doble flama.

Una declaración hecha cigarro

Lo puedo resumir en su nombre: Puro Dominicano, un cigarro con el potencial de aclarar –de una vez por todas–, que la cosecha de capa dominicana no se circunscribe a ediciones pequeñas, cigarros especiales para una celebración o colecciones exclusivas. Davidoff deja en claro que este cigarro se puede elaborar regularmente y ofrecer a un precio accesible.

Esta marca es sinónimo de consistencia y extrema calidad. El Puro Dominicano es parte de este legado, uniendo hojas de diversos terruños del país: Yamasá, Martín García, Villa González, Mao, Piloto y Navarrete, con sabores ricos y complejos, conjuntados bajo la artesanía impecable de una casa que así evidencia su pasión por la perfección.

Calada en seco:

Su calada en seco permite apreciar notas dulces, frutales y aromáticas, con nueces y una leve pimienta en los labios. Los sabores anuncian una variedad que se percibe durante la fumada y adelanto que no fallan.

Primer tercio:

Pimienta blanca, jengibre, canela, pan integral, almendras, café expreso y cacao seco, entre dulce y un tanto amargo. Predominan las especias, el cacao y el café, con una cremosidad y leve dulzura. El retrogusto descubre el cuero, tierra y heno, con un tono ozónico salado.

Las caladas iniciales se sienten apretadas con el corte derecho y parece requerir más de dos caladas por minuto para mantenerse encendido. Adjudico esta resistencia a la capa múltiple utilizada en la cabeza, que he visto antes en Davidoff. Recomendaría un corte más profundo que atraviese dichas capas, o un corte tipo “v” o en estrella.

La ceniza es densa y gris, y el humo blanco, abundante. Se ven las hojas apretadas en la ceniza, que mantiene su forma casi hasta llegar al último tercio. Y aunque el quemado no es muy parejo al inicio, se va corrigiendo por sí mismo.

Casi al finalizar esta etapa entra un sabor a galleta de chocolate, chip dulce, muy agradable al paladar.

Segundo tercio:

Este cigarro no es lineal. La cremosidad continúa junto a las especias, pero aumentan el jengibre y pimienta blanca. Aunque el quemado comenzó un poco irregular creando un indicio de canooing, se alineó solo, sin necesidad de corregir con fuego aplicado.

En la retrocalada aumenta la intensidad de la pimienta, pero se siente manejable. El cigarro fluctúa entre la fortaleza media a media-completa, con una complejidad increíble y muy gustosa.

Aunque la calada se siente un poco intensa, se libera con humedecer y morder un poco para abrir el canal. Definitivamente, es un asunto de la cabeza. La cremosidad continúa, recordándote que se trata de un puro dominicano.

Último tercio:

La cremosidad aumenta y continúa el sabor a pan integral y nueces, que recuerda las semillas de anacardo. Los frutos secos reaparecen con un toque de dulzor.

El cigarro ya no requiere de tanta fuerza en la calada y el quemado es consistente, y la retrocalada se siente más intensa, pero muy agradable.

La calidad de este producto es notable, como todo Davidoff, y no puedo dejar de pensar en que es uno de sus cigarros más accesibles en cuanto a precio.

Resumen:

El Puro Dominicano es una fumada rica y compleja, con intensidad de sabores y fortaleza media a media-completa, que varía y aumenta en cada tercio.

Es una alternativa excelente para las fumadas de diario, o al menos con cierta continuidad, sin sacrificar calidad en un rango de precio similar. De hecho, guarda una excelente relación calidad-precio.

En una batalla imaginaria entre un cigarro creado puramente de hojas nicaragüenses y este puro, siento que Davidoff vino a implantar su bandera y conquistar terreno firmemente.

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